Las bondades del método AIPAP o Acondicionamiento General y Pélvico en el Agua

AIPAP Almeria Centro Maternal N&M

 

“Pues a mi el Aipap en resumen “me dio la vida”. Es difícil de explicar en pocas palabras. No son solo beneficios físicos los que aporta este método sino también psicológicos.  Es una actividad que engancha. Para mi los miércoles se convirtieron en mi día favorito y creo que también en el de mis compañeras. Lo pasábamos genial en cada sesión. Sin darte cuenta estas realizando ejercicios que aunque parecen inocentes te dejan agotada para todo el día. Yo creo que si me ayudaron  mucho en el parto. Cuando llego el momento sabia respirar, tenia fuerza para empujar, sabia que musculo estaba trabajando en cada momento, sabia como colocar las piernas para ayudar al bebe a salir porque en las clases la matrona nos explicaba para que servia cada ejercicio. 
Se me ocurre que el parto puede ser un mix de clases aipap (aeróbico, fuerza, elasticidad y respiración), pero con una dosis extra de dolor :-D.
En resumen yo quede encantada y de hecho ir a una clase de aipap fue lo de que hizo ponerme de parto. GRACIAS!!!” M.D.M.

La mejor explicación sobre esté método son los testimonios de madres que lo han hecho. Sus palabras hablan un  lenguaje esencial,  lo práctico y lo afectivo, lo intimo y lo social. 

En estas fotografías que me ha mandado la compañera que realiza este método, podéis ver a estas mujeres cual sirenas emergiendo del agua, una sirenas mágicas y especiales que llevan una vida dentro. ¡Se las ven tan  animadas! Y es que  la alegría  de sus rostros hablan por si mismos. Y aunque uno de sus objetivos sea tener un parto natural, normal, eutócico, algunas mujeres que no podrán tenerlo acuden a las sesiones de AIPAP  para aliviar molestias y, sobre todo porque se sienten mejor, más flexibles, más dinámicas y más fuertes. A todos los niveles, por que el bienestar físico siempre se acompaña de una íntima y poderosa satisfacción personal.

 ¿Qué es esto del método AIPAP? Es un programa de ejercicios en el que que trabaja todos los músculos, ligamentos y tendones que intervienen en los movimientos y posturas que facilitan el parto. Un acondicionamiento pélvico y general que se realiza en el agua. El objetivo consiste en movilizar la pelvis para que aumente su diámetro,  los milímetros necesarios para favorecer la salida de la cabeza de un niño de forma fisiológica,  evitando cesáreas y partos con instrumental.

Son diez sesiones, las diez lunas que dura un embarazo. Bonito número. Ahí se reparten los ejercicios que mejoran la capacidad aeróbica, la fuerza de los músculos, ligamentos y tendones que intervienen en el parto, la elasticidad pélvica, la coordinación respiratoria y un repaso general de todo lo aprendido.

Y es que para algunas mujeres esos cincuenta minutos que duran cada sesión son una bendición. Asombra escucharlas después, tras su parto natural, reviviendo su embarazo y estos ejercicios que como ellas decían,  les daba la vida. La mezcla del agua, las risas, la complicidad, el movimiento, la alegría, las bromas y el ambiente tan distendido y agradable lleva a estas madres a hablar maravillas de él.

“Yo lo recomiendo, ya que además de los beneficios para el parto, la matrona explica de que manera ayuda en el parto cada ejercicio conociendo el objetivo de cada movimiento; los ejercicios que se realizan permiten mantenerte en forma durante el embarazo sin que supongan un gran esfuerzo; el ambiente entre compañeras y con la matrona es muy bueno, las clases son amenas, muy divertidas y se hacen amistades con futuras mamás en tu misma situación con las que compartir ideas, inquietudes, dudas…, amistades que se mantienen tras el parto, por lo que suponen un apoyo importante sobre todo en los primeros días de adaptación con el bebé. Yo, sin duda, lo recomiendo a todas las futuras mamis”   E.S.

La realización del método AIPAP durante el embarazo tiene un índice de partos eutócicos del 96,46%. Dato muy superior al 80% que promulga la OMS, y más aun al 65-75% de los hospitales públicos en España.

Aquí os dejo un enlace sobre maravilloso método junto a un precioso poema sobre el agua. Gracias Maria del Mar y gracias a todas las madres que aparecen en estas simpáticas y  entrañables  fotografías.

http://aipappreparacionparto.com/que-es-el-metodo-aipap/

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La Órbita Del Agua

Vamos a embarcar, amigos,
para el viaje de la gota del agua.
Es una gota, apenas, como el ojo de un pájaro.

Para nosotros no es sino un punto,
una semilla de luz,
una semilla de agua,
la mitad de lágrimas de una sonrisa,
pero le cabe el cielo
y sería el naufragio de una hormiga.

Vamos a seguir, amigos,
la órbita de la gota de agua:
De la cresta de una ola
salta, con el vapor de la mañana;
sube a la costa de una nube
insular en el cielo, blanca, como una playa;
viaja hacia el Occidente,
llueve en el pico de una montaña,
abrillanta las hojas,
esmalta los retoños,
rueda en una quebrada,
se sazona en el jugo de las frutas caídas,
brinca en las cataratas,
desemboca en el río, va corriendo hacia el Este,
corta en dos la sabana,
hace piruetas en los remolinos
y en los anchos remansos se dilata
como la pupila de un gato,
sigue hacia el Este en la marea baja,
llega al mar, a la cresta de su ola
y hemos llegado, amigos… Volveremos mañana.

Andrés Eloy Blanco

 

Madres que corren con lobos. Lactancia artificial

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Lo peor que puede ocurrirle al hombre es llegar a pensar mal de sí mismo.Goethe

¡¡No puedo más!! Me siento culpable por no aguantar las grietas, el agotamiento, la mastitis. He tenido que recurrir al biberón. Y encima ahora vosotras me decís que debería haber pedido ayuda. ¿Creéis que no lo he hecho? El médico de cabecera me dijo que lo dejara. Encima mi suegra  y  hasta mi hermana creen que debería haber  esperado. Que injusto. Cada vez que me ven con el biberón en la mano me miran mal. Lo sé. Como si  fuera una mala madre por no dar el pecho.

Escuche esta conversación hace unos días en una cafetería.  Me conmovió oír la voz rota de esa madre a punto de llorar con su hijo en brazos, soportando  el aguacero de frases bien intencionadas de otras dos madres que allí estaban.

Por un momento me vi como ellas y lo lamenté.  Pienso en las veces que he presionado hasta la saciedad, abrumándolas de información y consejos a esas mujeres que me dijeron que no iban a amamantar. Reconozco mi torpeza y ese desacierto de palabras hipnóticas que cordialmente  lanzaba sobre las madres. Un dulce vaivén de frases que a la larga solo eran cantos de sirena.

Con la distancia que da la experiencia, una voz que sale de dentro me habla de comprensión y compasión hacia esas mujeres. Una compasión que debí expresar y no hice. Mi rol como  matrona consiste en mostrar las bondades de cualquier acto. Informar, formar y ayudar a decidir. Pero muchas veces presioné con excesivo ímpetu a  mujeres de las que desconocía todo, su historia, sus sueños, su vida, sus pensamientos, su trabajo, su entorno, su mundo, su hogar.  No fui capaz de ofrecer palabras de respeto y afecto por decisiones que aunque no fueran compartidas, no debía juzgar.

Ibone Olza expresa magistralmente en una frase toda esa sensatez que debemos  ofrecer.  “La leche materna es el mejor alimento para los bebés, pero dar el pecho no es siempre lo mejor”

Porque hay madres que han empezado a lactar y han tenido que dejarla con todo el dolor de su alma, por grietas, soledad, mastitis, falta de ayuda y un largo rosario de razones. Quizás  algunas mujeres puedan rebatir, discutir y hundir una a una toda esa argumentación, pero para ellas, y eso es lo importante, esas razones eran tan válidas y reales como la salida del sol.

Cuál es la nutrición básica del alma? Pues difiere de criatura a criatura, pero aquí hay algunas combinaciones. Considéralas como macrobiótica psíquica. Para algunas mujeres, el aire, la noche, la luz del sol y los árboles son necesidades. Para otras, las palabras, el papel y los libros son las únicas cosas que sacian. Para otras más, el color, la forma, la sombra y el barro son los absolutos. Algunas mujeres deben saltar, inclinarse y correr, pues sus almas ansían bailar. Y otras más ansían tan sólo una paz recargada en un árbol”  Mujeres que corren con lobos. Clarissa Pinkola 

Hoy sé que esa presión excesiva, feroz, invisible y en ocasiones cruel, resulta insana y nociva para la salud emocional. De quien la recibe y por supuesto de quien la lanza. Por qué las voces extremistas pro lactancia no son voces comprensivas, ni indulgentes, ni compasivas. Son voces que censuran, juzgan y condenan a las madres que eligen otro camino. La  triste superioridad de las lactivistas sentenciando a  otras madres.  Además, el tema de la lactancia parece que es cuestión de  todo o nada. Como una duda existencial.  La palabra mixta se ignora y  los biberones con leche materna  se destierran.  La dualidad de los dilemas.

Curiosamente la fotografía de una mujer amantando a su hijo parece ser la única imagen alegórica de la maternidad. La única forma de establecer el vínculo madre-hijo. Y sin embargo no hay estudio científico que avale que las madres que no han amantado no hayan establecido un vínculo afectivo seguro con sus hijos.

Diane Wiessinger, una consultora internacional perteneciente a la Liga de la leche, autora de varios  libros sobre el arte de amamantar, dice:

“La mayoría de nosotros hemos visto a  madres bien informadas luchando sin éxito para establecer el amamantamiento, que optaron por  la alimentación con biberón con un sentimiento de aceptación porque saben que hicieron lo mejor que pudieron hacer. Y hemos visto madres menos informadas sintiendo ira hacia un sistema que no les dio los recursos que más tarde descubrieron que necesitaban. Ayuden a una madre que se siente culpable a analizar sus sentimientos y descubrirán  una emoción muy distinta de la culpa. Alguien hace mucho tiempo asignó a estas madres la palabra “culpa”. Es la palabra equivocada.”

Ser moderado y flexible es parte del aprendizaje vital de los humanos. Hay tantos tipos de madres como aves en el cielo. Sé que además de informar debo ayudar a las madres  a explorar sus sentimientos, emociones y pensamientos. Ayudarles  para que usando  sus recursos internos tomen la decisión más adecuada para ella y para su hijo.  Y si deciden dar lactancia artificial, acompañarla para  que den el biberón como si fuera el pecho. Resumiendo, ayudarle a clarificar.

http://iboneolza.wordpress.com/2012/08/02/dar-el-biberon-como-si-fuera-el-pecho/

 

La asertividad, asignatura pendiente en la maternidad

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No sirve de nada, además mi marido dice que eso de la asertividad son tonterías. Aquí manda quien manda.

He escuchado ese comentario varias veces, es como la coletilla gris y desafinada que seguía a mis sugerencias de que alzaran la voz. Sugerencias hechas con cariño a esas mujeres embarazadas que asumen el silencio y el aguante como parte de su feminidad.

Conseguir que una gestante sea asertiva, proteste, haga valer sus derechos y, sobre todo, lo haga por escrito, es casi tarea de titanes.

Hace unas semanas escuché la queja sincera, necesaria y razonable de una mujer que quería permanecer con su hijo tras una cesárea, en la sala de reanimación. Cuando le sugerí que pusiera una reclamación por escrito, ella calló y bajo la mirada al suelo. Como tantas veces en todos estos años supe que no la pondría.

Por supuesto, nuestra voz, la voz de los profesionales se ignora. Nuestra asertividad se pierde como lágrimas en la lluvia, igual que el monologo final de la película Blade Runner. Los cambios parten de la ética de la necesidad. Y si las madres callan, no hay palabras, ni necesidades, ni demandas que escuchar y mucho menos que atender.

Hace años, las gestantes que estaban ingresadas en planta se quejaban de la insuficiente cantidad de comida que recibían. Cierto. Se lo dijimos a la supervisora, a la dirección de enfermería, a cocina y…nada. Hasta que un día una compañera cansada de escuchar las constantes quejas de las mujeres, les dijo que lo hicieran por escrito o se buscaran la vida. Ni cortas ni perezosas dos de estas mujeres tomaron la bandeja de la comida del mediodía y se fueron al despacho del gerente. A partir de ese día, esa misma noche, todas las dietas vinieron con comida extra.

 “Una persona es asertiva cuando es capaz de ejercer y/o defender sus derechos personales, como por ejemplo decir “no”, expresar desacuerdos, dar una opinión contraria y/o expresar sentimientos negativos sin dejarse manipular, como hace el sumiso, y sin manipular ni violar los derechos de los demás, como hace el agresivo”. Walter Riso

¿Por qué las mujeres no reclaman por escrito sus derechos? Por escrito, sí, porque al igual que en un juicio, lo que no está escrito, no existe.

El perfil de la persona que ejerce su derecho a protestar es masculino. Las embarazadas son el colectivo que menos demandan. Lo veo todos los días. A pesar de no recibir educación maternal en los centros de salud, a pesar de la desatención emocional que padecen las embarazadas, a pesar del abandono institucional, ellas no protestan. Cierto. Por más  pasen los años, me cuesta trabajo entender  esa  sumisa actitud hacia la incompetente autoridad.

Curiosamente, mujeres embarazadas con estilos de conductas tradicionalmente masculinos, asertivos, activos y dominantes, son más propensas a tener hijos varones. Dr.Valerie Grant en la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda señalo en la  revista científica “Personality and Individual Differences” mujeres que presentan rasgos de personalidad masculinos,  pueden tener una tasa mayor de testosterona que favorecería un ambiente más receptivo para la implantación de embriones masculinos.

Los roles sociales nos definen y nos condicionan. La imagen de una mujer dócil, sumisa y callada ha sido y lamentablemente sigue siendo, un valor añadido del eterno femenino. Curiosamente si entráis en cualquier librería online o física encontrareis libros de asertividad enfocados a la mujer. De forma manifiesta o encubierta se dirigen hacia nosotras. Portadas con rostros de mujer, miradas femeninas y un largo etc.

Creo que el tiempo de hablar y hacerse escuchar ha llegado. Y aunque la maternidad sea época de cambios, también es época de fortalezas y seguridad. Desde aquí os animo a expresaros, a ser enérgicas,  a reclamar, a defender, a avanzar y en general a dar voz al ser que lleváis dentro. Quizás no te escuchen, quizás te animen a desistir, no importa. Lo esencial es saber que por unos instantes has sido fuerte, asertiva,  has sido capaz de hablar y si lo has logrado una vez, podrás volverlo a hacer. Adelante.

http://biblio3.url.edu.gt/Tesis/2012/05/42/Con-Carolina.pdf

http://www.psychologytoday.com/blog/wander-woman/201011/the-fine-art-female-assertiveness
http://www.redorbit.com/news/health/104194/body_talk_boy_or_girl_telltale_signs_that_reveal_a/#lolGWsGtKPHbyPsk.99

Polémica en el pinzamiento del cordón umbilical. ¿Tardío o precoz?

 

Pinzamiento tardío o precoz del cordón umbilical

El fin de tener una mente abierta, como el de una boca abierta, es llenarla con algo valioso. G.K.Chesterton

Con esta moda del pinzamiento tardío se están separando a las madres de sus hijos con más frecuencia que antes. Lográis el efecto contrario que perseguís: mantener juntos a la madre y al bebé. Eran las palabras de una pediatra tras un parto mientras observaba a una de mis compañeras esperando para cortar el cordón y realizar un pinzamiento tardío. ¿Qué querían decir exactamente sus palabras? Para mí, una especie de duda existencial que aparece como duende inquieto en cada parto. Si espero dos minutos o el cese del latido, atraigo la triste realidad de separarlos y si pinzo tras unos segundos madre e hijo seguirán juntos. ¿Qué hacer?

Las ventajas de un aporte extra de sangre se transforman en un aumento de bilirrubina que en ocasiones tiene que ser tratado con fototerapia, es decir, ingresar durante horas o días al recién nacido en Neonatología. Lo cierto es que no existe un consenso global sobre el momento idóneo del pinzamiento, incluso a nivel europeo, los protocolos sanitarios no se pronuncian al respecto. Ya veis, la práctica más antigua y prevalente del género humano continua siendo un debate.

A ello hay que añadir que la tasa de trasfusión placentaria, o sangre que recibiría el recién nacido, está influida por la posición del bebé. Cuanto más bajo se encuentre respecto a la madre y la placenta más volumen en menos tiempo obtendría.

Algunas revisiones de la todopoderosa base de datos basadas en la evidencia, The Cochrane,  hablan de deficiencias metodológicas en muchos de los estudios utilizados para defender o culpar dicha práctica. En resumen, más de lo mismo.

Hay cierta conformidad que pinzar el cordón tardíamente en niños a término, a partir de las 36-37 semanas de gestación, mejora los niveles de hemoglobina y los niveles de hierro. Unas medidas realmente valiosas para los países en vías de desarrollo. También coinciden los expertos que retrasar el pinzamiento en bebés prematuros resulta beneficioso. Una práctica teórica que difícilmente se puede llevar a cabo cuando lo inmediato es reanimar y estabilizar al pequeño ser tras su nacimiento.

La estrategia de atención al parto normal, editada por el Ministerio de Sanidad,  recomienda realizar el pinzamiento cuando el cordón deje de latir o a partir del segundo minuto tras el nacimiento. Perfecto, pero si con ello aumentamos las separaciones madre e hijo. ¿Qué tiene más valor?

El “American College of Obstetricians and Gynecologists” afirma que en la actualidad  no existen pruebas suficientes para apoyar o refutar los beneficios del pinzamiento tardío del cordón umbilical en  recién nacidos a término en países desarrollados. Sin embargo, recomiendan el clampeo o corte tardío del cordón en los recién nacidos prematuros, siempre que se mantenga a los bebés por debajo del nivel de la placenta durante 30 y 60 segundos tras el nacimiento. Todo ello en base a los beneficios neonatales evidenciados.

Erasmus Darwin ( 1731-1802) médico y filósofo británico, ya debatía sobre el  momento “óptimo” del pinzamiento del cordón del bebé. Como veis, nada nuevo bajo el sol.

Y como no hay consenso al respecto, de hecho hay tantos artículos a favor y en contra como estrellas en el cielo, os dejo varios enlaces para que vosotras mismas juzguéis.  Ahí queda reflejado el universo de este debate.

Ventajas e inconvenientes Pinzamiento del Cordón Umbilical

 

 

 

 

¿Dónde está mi tribu? Ser madre en una sociedad individualista. Un libro imprescindible.

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“Las responsabilidades de la crianza nos permiten cuestionar si las copas, el cine o los deportes de riesgo son o no lo que de verdad nos definen como las personas que aspiramos a ser” Carolina del Olmo.

Tener hijos hoy en día parece un disparate. En este mar individualista navegan la ética del cuidado y la ética del mercado con sinuosa cordura y, sin embargo ser madre, o mejor, un hijo es una oportunidad de cambiarle a uno y sobre todo una oportunidad de cambiar el mundo. Esta es la tesis en la que se mueve este maravilloso, lúcido y necesario ensayo. ¿Dónde está mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualista. El libro está basado en un proverbio africano que dice que para criar a un niño hace falta la tribu entera.

La autora, Carolina del Olmo, filosofa, escritora y esencialmente madre, narra con maestría las contradicciones, pensamientos, emociones,  trabajo  y entorno social por el que camina una madre en este siglo XXI.

El libro esta ensamblado en cuatro magistrales y realistas bloques: criar sin red, cuando el enemigo está dentro, expertos, y el papel de la naturaleza. Como colofón, un brillante y cálido epilogo sobre el derecho de cuida y una extensa bibliografía consultada.

Y es que a pesar de los avances y libertades que gozamos las mujeres, la búsqueda de la autonomía personal en medio del maremágnum que conlleva ser madre continúa siendo una lucha íntima y titánica que en ocasiones nos estresa y nos confunde, aunque tengamos muy claro que el tener un hijo es una de las experiencias más hermosas y complicadas de la vida.

Os dejo algunos fragmentos de este libro que seguro, segurísimo,  os ayudará a relajaros y sobre todo, a sentiros mejor con vosotras mismas y con vuestro hijo.

Gracias Marisa por dejármelo.

El descubrimiento de las ambigüedades de la experiencia materna puede resultar doloroso, sobre todo si se parte de una imagen mitificada de la maternidad. Tener un hijo es, entre otras cosas, bastante agotador. Acostumbrarse a vivir con alguien que te necesita tantísimo no tiene por qué ser fácil, por mucho amor que haya. Y los almibarados canticos a la maternidad a los que nuestra sociedad ha sido muy dada no constituyen una buena preparación para la experiencia”

“Por pedante que pueda resultar, en el puerperio recordé muchas veces esa frase de Aristóteles que decía que solo los dioses o los monstruos pueden estar solos; las persona no.”

“Lo cierto es que, mal que le pese a los promotores de la lactancia materna, a menudo sus recomendaciones son como una losa sobre los hombros de mujeres cansadas, desorientadas y sensibles a todo lo que tenga que ver con la crianza de sus recién nacidos. La idea de que si no das el pecho eres una mala madre o, cuando menos, una madre no todo lo buena que sería deseable, es omnipresente. Las que no amamantan intentan conjurar las críticas y el sentimiento de culpa aclarando que es que no quisieran, es que no pudieron.”

“La maternidad y los cuidados son experiencias centrales en la vida de cualquier persona: o cuidamos, o nos cuidan, casi siempre, las dos cosas a la vez. Por eso es extraño que en esas vivencias se observen concentradas algunas de las tensiones que caracterizan nuestro ecosistema social: el capitalismo posmoderno”

 “El reparto igualitario del trabajo en el hogar solo consigue repartir el agotamiento. Y la búsqueda de la realización personal a través del empleo se convierte en una leyenda más de la época del feminismo heroico.”                                                    

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“Necesitamos con urgencia una idea de maternidad “distribuible”, imaginar la posibilidad de repartir o propagar una experiencia radical de la vulnerabilidad y el cuidado, que nos haga salir del ensimismamiento individualista o familiar y entender en todo su alcance lo que significa ser seres dependientes”

 

El negocio del embarazo. La feria de las vanidades

El negocio del embarazo

La valentía nunca pasa de moda. William Thackeray

Cuando no estaba embarazada no era consciente de la cantidad de necesidades que iba a tener después, o mejor dicho, las que la sociedad me ha creado. La que habla es una joven madre agobiada por ese bombardeo continuo y consumista que no cesa de aparecer.

Por más vueltas que le doy, la conclusión es idéntica: el embarazo es un proceso normal, fisiológico que sucede en el 90% de los casos en mujeres sanas,  que han decidido ser madre. Sin embargo navegando por ese océano de web o sencillamente paseando por la calle, aparecen magos sin chistera que solucionan con su varita mágica monetaria los, al parecer,  incontables problemas a los que se enfrenta una gestante, dando la impresión de que gestar es casi sinónimo de enfermar.

La sensibilidad propia de este estado y el bombardeo publicitario han hecho que el valor de la emotividad se convierta en necesidad, palabra más suave y vaporosa que la agresiva y vulgar consumo. Y para ello que mejor que sea a través de un enfoque multidisciplinar. Es decir, empresas, particulares, profesionales y un largo etc. que ofrecen soluciones económicas y eficientes. Una singular industria que  juega con el componente emocional, sobre todo del primer embarazo.

Y me pregunto, ¿soluciones a qué? Quizás sean soluciones comerciales de quienes buscan contemplar el embarazo como un proceso patológico del que desean obtener su parte del pastel. Un embarazo no es un problema a solucionar.

Los cuidados que las mujeres recibían de sus madres, amigos, familiares y pareja, son ahora inexistentes y al parecer perjudiciales.  Las futuras madres aparecen como dependientes de legiones de expertos cuya única misión es hacer la incómoda vida de la gestante, más placentera.

Un fenómeno ya estudiado por la psicología social. John French y Bertram Raven estudiaron las relaciones de poder en la sociedad. El poder del experto. La capacidad de poder que otorga ser competente en algo, especialmente si los otros ignoran todo o parte y se manifiesta en aceptar sus directrices sin cuestionamiento alguno.

Farmacéuticos que cuidan de las embarazadas ¿Cómo? Osteópatas que poniéndote en sus manos desde antes de la gestación hasta el parto logran una armonía corporal perfecta. Podólogos que miman con esmero los sufridos y edematizados pies. Médicos estéticos  que mediante infiltraciones en la dermis de factores del crecimiento (plasma rico y pobre en plaquetas, es textual) previenen las antiestéticas estrías. Dietistas que ofrecen valiosísimos consejos de un experto en nutrición. Fisioterapeutas que ayudan a llevar mejor el embarazo y dentistas, porque solo un odontólogo puede darte medidas preventivas para reducir las bacterias de tu boca.

A todo esto se une un arsenal de productos de belleza, prevención y ropa premamá de última moda que te hará sentirte más guapa y radiante en esta etapa única de tu vida.

¿De verdad necesitas todo ese ejército de “expertos” para estar bien? Sensatez y sentido común. Dieta mediterránea, descanso, caminar y un largo etcétera de medidas sabias y saludables que todos conocemos. Pregunta a tu matrona, es el profesional más cercano y el que mejor  te puede ayudar.

Es triste que manipulen a personas que además de grandes y fuertes, hace falta grandeza y sabiduría para querer ser madres, son más vulnerables y sensibles que en cualquier otra etapa de la vida. Ser valiente también es ser poderosa e independiente  lejos de las modas.  Piensa en ello. Eres más fuerte de lo que crees.

Razones para no bañar al recién nacido las primeras 24 horas de vida

Posponer el baño del recién nacido

Doce horas después del nacimiento de Pedro, una mujer no cesaba de protestar porque aún no habían bañado a su nieto. Posponer el primer baño del recién nacido, es una de las medidas que se lleva a cabo dentro de los cuidados del bebé.

Y es que desde el año 2004 la OMS, Organización Mundial de la Salud, recomienda retrasar el baño del recién nacido hasta pasadas las primeras 24 horas de vida.

La piel de un bebé tan suave y apacible es también la más sensible y vulnerable. Por ello se recomienda retrasar su primer baño e incluso espaciar la frecuencia de los mismos.

Aquí os dejo una serie de razones para ello:

  • Evitar dañar su delicada piel. La piel del recién nacido es 40 a 60% más delgada que la de un adulto. Un recién nacido es más susceptible a infecciones, irritaciones de la piel y pérdida de agua.
  • Los niños no nacen sucios. Se puede limpiar aquellas partes de su cuerpo que estén manchadas de sangre u otra sustancia.
  • No existen razones médicas para bañar a un bebé en las primeras horas.
  • Para evitar la hipotermia neonatal o disminución de la temperatura corporal tras el baño. El pecho de la madre posee la capacidad  de enfriar o calentar la piel de su hijo, regulándola de forma adecuada y eficaz.
  • Tener el orgullo y la satisfacción de ser tú, tú pareja o alguien cercano, quien le deis su primer baño.
  • Ayudar a que el pequeño se sienta protegido. En el hospital se lava, no se baña y ese lavado con ducha es lo menos parecido y recomendado a un relajante, tranquilo y placentero baño por inmersión.
  • Evitar interferir entre el bebé y su madre en el proceso de adaptación extrauterina.
  • El baño lava el manto protector natural de la piel del recién nacido. Esta barrera protectora es rica en emolientes, proteínas y antimicrobianos. Al lavarlo exponemos su piel a la colonización de microorganismos hospitalarios.
  • Preservar el Vernix gaseoso o unto sebáceo. Un material asombroso, mágico,  graso blanquecino que cubre el cuerpo,  dorso, cuero cabelludo y pliegues. Entre sus maravillosas propiedades se encuentran: barrera anti-microbiana, ayuda en la formación del manto ácido de la piel que inhibe el crecimiento de bacterias patógenas, propiedades antioxidantes, mantiene el balance hídrico de la piel, permite una colonización bacteriana por flora normal  y posee propiedades limpiadoras y curativas.

 

En resumen, durante las primeras horas podéis frotar suavemente el vernix para que se absorba de forma natural. Algunos autores hablan de posponer el baño hasta la caída del cordón umbilical, limpiarlo con esponja  y sobre todo, bañar al bebé tres veces a la semana durante su primer año.

Esta obsesiva manía que tenemos de mantener una higiene excesivamente escrupulosa está relacionada con la aparición temprana de alergias y con la posibilidad de que los niños con tendencia a la dermatitis, la desarrollen por un lavado excesivo y en ocasiones innecesario de los más débiles.

El doctor Marcel Íbero, presidente de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica, apunta que “en un ambiente de asepsia, con ausencia de gérmenes, rodeados de una higiene excesiva, con tanta esterilización como hay, vacunados de todo y sin riesgo de infecciones, se provoca que su sistema inmunológico no active el mecanismo de defensa, sino que se favorezcan las alergias”.

Aquí os dejo un enlace de una publicación aparecida en  Matronas Profesión 2013; 14 (4 Supl): 1-50. Guía de cuidados de la piel del recién nacido y del bebe. Recomendaciones basadas en la evidencia y en la práctica clínica

http://www.codita.org/files/dpf/formacio/guies_documents/Guia_de_consenso_DEF.pdf

Y un par más de referencias por si queréis ampliar esta información.

http://www.healthychildren.org/English/ages-stages/baby/bathing-skin-care/Pages/Bathing-Your-Newborn.aspx

http://www.who.int/maternal_child_adolescent/documents/guidelines-recommendations-newborn-health.pdf