Mes de las flores, 5 de Mayo Día Internacional de la Matrona

 

Hace unos años en la maternidad Rotunda en Dublín me encontré a una mujer y madre de cuarenta y seis años estudiando para ser matrona. Sus compañeras más jóvenes le llamaban cariñosamente la abuela.  Al parecer había ejercido de maestra hasta que tuvo la oportunidad y los medios de realizar su sueño: ser matrona.Materliter, Día Internacional de la Matrona

Conozco compañeras que tras aprobar el EIR, el examen para enfermero interno residente, marcharon lejos de su ciudad para estudiar la anhelada carrera. Y es que hay profesiones que  enganchan,  fascinan,  seducen  y  en ocasiones, rehúsas  por igual. Esta es una de ellas.

Hay algo mágico, sagrado en el acto de acoger un bebé, en las palabras balsámicas que  recitamos como una oración para ayudar a la madre o en los gestos de aliento. Junto a una madre, siempre una matrona. Hombres y mujeres. No importa el nombre, comadrona, matrona o matrón.

En el parto, a veces, me he sentido una intrusa, un testigo  incómodo  ante la intimidad de la pareja, con sus caricias, sus palabras tiernas, sus miedos, sus manos temblorosos, sus alegrías. Ver a los padres, hombres de pelo en pecho, llorar como niños viendo a sus hijo por primera vez, resulta conmovedor. Todas lo sabemos, hay instantes que lloramos con ellos sin poderlo evitar.

No todo es alegría y días de sol. A veces la esperanza se rompe en mil pedazos y hay que estar junto a la madre que porta un hijo que nunca llorara. Y ahí está la matrona, a su lado, acompañándola, como una amiga, una hermana o  una madre provisional.

International Day of the Midwife

Este bendito trabajo es un reto constante, una lucha a veces titánica entre el poder y la independencia, entre la cama y la pelota, entre la  obediencia forzada  y la cándida  autonomía, entre la mujer y la familia, entre lo forzado y lo natural. Hasta las rosas portan espinas. Batallando siempre con la sonrisa en los labios y la palabra certera, manteniendo como la vida misma, un tenue y frágil equilibrio.

 

                 Hoy pienso en  las residentes, ellas trajeron la primavera. Todas y todos, grandes, inmensos defendiendo su espacio, o mejor dicho protegiendo  a las mujeres, en sus centros maternales, en otras tierras, en recogidas de firmas, en su desalentador paro, en su rol de padre y madres. Ilusionados por trabajar.

Mientras las utopías  llegan, seguimos adelante incansables celebrando nuestro día, luchando, riendo, trabajando, soñando, brindando para que todos nos dejen hacer lo que sabemos hacer; ayudar y acompañar. Como decía un tutor de residentes citando al poeta  Antonio Machado: Caminante son tus huellas, el camino y nada más. Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

A todas las madres y matronas del mundo, feliz día.

https://materliter.wordpress.com/2013/08/08/sucede-que-soy-matrona/

 

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Amamantar con prótesis de silicona. El mundo de Sofïa

 

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“Lo único que existe es lo que nosotros percibimos”, Jostein Gaarder

Era mi última semana como alumna de matrona. En el parto, nada más salir su hijo, su primer hijo, ella rechazó que se lo pusiera encima. Creo que se molestó. No lo esperaba. Le hablé de las ventajas del piel con piel, de la necesidad del bebé de tocarla a ella y… nada. Parecía no escuchar. Tenía la mano cogida de su esposo y la mirada en el techo. Dijo que olía a sudor, que estaba agotada, que después, cuando se duchara, que necesitaba descansar. Siguió hablando pero yo  no escuché. Tomé al pequeño Marcos y lo puse en la cuna. Después, cuando estuviera más tranquila en la habitación, le hablaría. Sí, pensaba hablarle de la lactancia materna, del colecho y esas cosas; entonces escuché que pedía un biberón.  No iba a darle el pecho. El marido carraspeó. Yo sujetaba la placenta mientras salía. Solo se  oía el llanto del bebé. Tenía el pelo rubio, igual que su madre y hacía calor, mucho calor.

En la puerta, una matrona se asoma preguntando:

–Sofía, ¿necesitas algo?

–Todo va bien –dije yo, creo que sonriendo bajo la mascarilla–. Sí, todo iba bien.

¿Por qué no iba a darle el pecho? Dejé la pregunta en mis labios y terminé. Media hora después volvía a verla en la habitación. Una luz mortecina se deslizaba por el gran ventanal. Pronto sería de noche. El bebé en la cuna, el marido sentado en un sillón  y ella hablando con el móvil. Una imagen triste. Por suerte, el padre accedió a coger en brazos a su hijo Marcos. Ella siguió hablando. Me acerqué al padre y le conté la retahíla de cosas que iba a contar a la madre. El bebé miraba embobado a su padre con los ojos abiertos, como un sol.

Ella dejo el móvil y volvió a pedir un biberón. Llevaba prótesis mamarias, eso era todo. ¿Cuántas veces le dije que podría amamantar? Quizás me pasé. Bueno, debía de hacerlo.

Ella no va dar lactancia materna porque lleva prótesis.  Sabe que puede amamantar, pero no quiere correr riesgos. Le he dado la web de la asociación española de pediatría, y nada. También le he hablado de las ventajas, inmensas como el cielo, de la leche materna.  Hasta me he puesto poética. ¿Cuál es el problema?, que se gastó mucho dinero en ellas y no está dispuesta a tirarlo por la borda si algo sale mal. Ella hablaba de romperse, de que se desplazaran…; cosas de esas.

Qué pena, ¿no? El respeto a las decisiones de las mujeres por encima de todo, lo sé, ya lo he escuchado; pero ¿y el bebé? Antes de irse me ha dicho que la leche artificial es muy completa también, y que para ella es la mejor. Ya, he contestado, esa frase la sé de memoria; puede que la lactancia sea una buena opción para ti, pero no es la mejor para tu bebé.

He salido de allí molesta, con una tibia sensación de derrota y he llevado su deseado biberón. El padre temblaba intentando meterle la tetina en la boca al bebé. Al final lo logra y sonríe satisfecho como si fuera el mayor logro de su vida. Ella lo anima y lo felicita.

Dejo la historia sobre la mesa, junto al ordenador.  Sigo pensando que debía insistir. Pero no. He aprendido la lección. Si la madre dice no, es no y punto. ¿De qué sirven las palabras  hilvanadas con datos, evidencias, referencias, si todas caen al suelo, una tras otra? No me doy por vencida y regreso con enlaces de web sobre prótesis mamaria y lactancia, le imprimo esta fotografía y en un último intento le pido que al menos, cuando dé el biberón a su hijo, lo haga en contacto piel con piel. Dar el biberón como si fuera el pecho. El padre dobla el folio con la información mientras la  joven madre sonríe, asiente con la cabeza y  mira a su hijo Marcos acostado junto a ella.

http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/documentos/informacion-madres-lactantes-acerca-los-implantes-mamarios-empre

http://www.asociacionsina.org/2012/02/08/protesis-pip-y-lactancia-materna-por-carlos-gonzalez-y-rocio-martin-gil-parra

 

 

Duelo Perinatal. Decir adiós antes de decir hola

 

Muerte perinatal

Elena Papiel

“Necesitamos pocas palabras para expresar lo esencial; necesitamos todas las palabras para hacerlo real” Paul Éluard

Si eres estudiante o residente de  matrona, esta entrada es para ti. Hay un proverbio que dice: “Cuando  pierdes un padre, pierdes el pasado; cuando pierdes un hijo, pierdes el futuro”

No hay experiencia tan desoladora y  terrible como acompañar y atender el parto de una madre con un bebé muerto. Lamentablemente, la muerte perinatal existe y tarde o temprano vas a estar junto a una mujer rota, un padre desconsolado y una situación de shock que en ocasiones te será difícil manejar.

¿Cuál es tu papel? De todo un poco. Psicóloga improvisada, enfermera afligida, amiga espontánea, profesional competente y, sobre todo, la matrona que les acompañara y a la que recordaran en ese delicado trance. Tú serás la que atienda a  esos padres destrozados que siguen dando a vueltas y vueltas a lo inconcebible, preguntándose una y mil veces que pasó, qué hicieron o no debieron de hacer para que eso sucediera. Y los ayudarás, ya lo verás.

Todos los duelos son terribles, cierto, pero este presenta unas características muy claras. El entorno social y familiar minimiza el impacto emocional al no haber existido un vínculo real. La familia y los amigos no entenderán que ellos estén destrozados si tan siquiera han rozado al pequeño. Y es que la intensidad del dolor no depende de las semanas de gestación.

La madre, a lo largo de todas las semanas que lo ha llevado dentro, se ha implicado emocional y físicamente con su hijo. De hecho, el pequeño o la pequeña tiene un nombre. En el mundo occidental, el vínculo parental se realiza en la etapa intrauterina.

Esa diminuta persona que no llora, ni mueve los brazos, ni abre los ojos, ni mira a su madre, es un ser humano; detenido, pero un ser humano. En ocasiones es evidente el fallo; un par de nudos de cordón, una malformación visible, un defecto congénito. Sin embargo la mayoría de veces, aparentemente, el pequeñín es absolutamente normal.

Probablemente sea el primer hijo de la pareja, un hijo que iba a convertirlos en padres, en familia. No hay palabra que describa esa experiencia. Nadie espera que un bebé muera, es tan incomprensible como difícil de creer. A pesar de los avances científicos, de las pruebas realizadas, de los controles exhaustivos, de las ecografías plasmadas, ocurre. ¿Por qué?, te preguntas. No lo sé, y creo que nadie lo sabe. Si pudieras hablar con Dios…

¿Qué puedes hacer? La necesidad primordial de los padres es tener a alguien que les escuche. Recuérdalo. Además de ello:

  • Muestra al bebé como una persona, limpio, envuelto en una manta y vestido, con un gorro y ropita.
  • Nombra al bebé por su nombre.
  • Toma las huellas de sus pies en una tarjeta o en un folio y entrégaselo a los padres.
  • Deja que la madre, o el padre, si lo desean, tomen en brazos a su hijo, lo besen y se despidan de él o de ella.
  • Cuida las palabras y frases de consuelo. Aquí en esta guía, puedes leer  lo que debes evitar y lo que debes decir.
  • Responde sus preguntas, utiliza el tacto terapéutico, escúchalos. Hazte presente.

Antes de despedirte, anótales  enlaces y  nombres de  web de apoyo en el duelo perinatal. Lo necesitarán más tarde. En esos momentos no es aconsejable ofrecer excesiva información, ellos todavía se encuentran en estado de shock, aturdidos y desconcertados.

Por último, una pequeña sugerencia, acepta tus sentimientos y respuestas emocionales como parte de tu labor. Eres una/un profesional, cierto, y además un ser humano que empatiza con la tristeza ajena. No temas llorar.  Permanece en silencio junto  a los padres aunque corran tus  lágrimas y, si te sientes incapaz, pide ayuda a alguna compañera. Espero haberte ayudado para el día que tengas que atender a unas personas rotas por una perdida perinatal.

http://www.umamanita.es

http://www.missfoundation.org/spanish/index.html

http://www.babycentre.co.uk/a1014800/when-a-baby-is-stillborn#ixzz2sSMmQYKC