Frans Veldman y la ciencia de la afectividad. Haptonomía

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Tuve la suerte de conocer a Frans Veldman en Alicante, en un curso sobre psicología del embarazo, parto y postparto. Mil novecientos noventa. Lo recuerdo perfectamente, un señor bajito, de pelo blanco y gesto cálido, que con aspecto entrañable, hablaba del poder curativo del tacto a través de las manos.  Ciencia de la afectividad o  encuentro psico-táctil.

“El derecho incontestable, fundamental y primordial del ser humano es el de la confirmación afectiva de su ser desde su concepción”. FransVeldman

Su mirada bondadosa recorría la sala, apoyando sus manos delgadas, sabias, sobre la madera del atril del orador. Con frases lentas y apasionadas contó orgulloso uno de sus más notables logros; la realización de versiones externas, es decir, conseguir que el bebe que se presenta de nalgas gire su cuerpecito para colocarse de cabeza, guiado por las manos de su madre y del terapeuta.

La haptonomía o la ciencia del afecto  a través del tacto, fue fundada por este médico holandés Frans Veldman, a raíz de sus intensas experiencias en la 2ª Guerra Mundial.

“Me marcaron gestos de humanidad extraordinarios e inolvidables, estos gestos  dejaron en mi interior huellas imborrables que  cambiaron mi vida».

A partir de entonces decidió consagrar su vida al estudio de la ciencia afectiva y emocional. Estructuro el conocimiento  de la capacidad sanadora del afecto sobre las personas y lo mostró al resto del mundo.

El termino haptonomía procede del griego hapsis, que significa “el tacto”. Aristóteles habló del término “hapsis” o “contacto físico” como método efectivo de sanación.

Aquel día él nos cautivo con sus palabras, mostrando a todas las matronas allí reunidas el movimiento vehemente y dulce de sus palmas con sincero entusiasmo. Me sorprendió escucharle hablar con las manos a ese señor nórdico que parecía mediterráneo. Con voz calmada afirmó que  través de su disciplina es posible trabajar traumas de la vida prenatal, el nacimiento y los primeros días de vida.

Recuerdo con qué pasión subía y bajaba el tono de sus palabras; apacible o rápido, luchando por colarse en nuestra estrecha mente científica para convencernos de que el amor no sólo mueve montañas. A veces miraba a la intérprete, y ésta a ratos sonreía ante el despliegue emocionado del profesor.

Su afán era mostrarnos que a través de este contacto afectivo o haptonómico, el bebé siente a nivel intraútero el afecto y la ternura de sus padres. Responde a sus caricias y juega con ellos.

El experto o terapeuta haptonómico es el que muestra a los padres los movimientos y gestos que deben hacerse con las manos para establecer comunicación con el bebé. En casa, la madre y el padre deben replicar estos pases suaves para obtener una respuesta de su hijo desde el vientre materno.

“El acercamiento humano haptonómico que se ha desarrollado sobre este fondo y que se manifiesta mediante una comunicación táctil característica, muy específica, genera un movimiento del alma benéfico”. F. Veldman

También habló de lo útil que resulta para la madre practicar estos movimientos durante el parto. Dichas caricias calman a la mujer y guían al bebe en su salida al mundo exterior.

Han pasado muchos años y esta forma de terapia o acompañamiento sigue siendo desconocida en los ámbitos obstétricos. Compañeros y ginecólogos  la contemplan como una dudosa e ingenua alternativa de ayuda.

Al final de su charla, nos miró detenidamente, levantado la vista de sus papeles para decirnos lo que todos sabíamos. Esté método no se apoya en estudios científicos, es una experiencia personal y subjetiva que algunas gentes consideran  pseudociencia. Su certeza era que funcionaba, su enseñanza, animarnos a probar.  Ahí estaban y están sus testimonios. El resto, la etiqueta, poco podía importar.

http://www.haptonomia.es/es/intro.php?mod=page&id=25

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