Sheila Kitzinger, escritora y antropóloga del nacimiento

Sheilatoday_2374157c” Nuestra manera de dar a luz es una cuestión política. Tiene que ver con el derecho que tiene toda mujer de dar a luz libremente y en un entorno amoroso. Mucho de lo que experimentamos como autocrático, impersonal y degradante en el cuidado de la salud de las mujeres en general y en el control social de nuestros cuerpos, está cristalizado en el sistema de tratamiento de la maternidad.”

Conocí esta autora a través del libro “Embarazo y Parto” una edición de 1982  que compré en Valencia mientras estudiaba matrona. Me llamó la atención porque era la primera vez que escuchaba hablar de los aspectos emocionales del ser madre. Las palabras que yo encontraba escritas en cursiva de mujeres, me desconcertaron  por su contundente  sinceridad.  La novedad hecha latido.  Decenas de testimonios alegres,  tristes, desgarradores,  entusiastas,  apagados,  lacerantes, ilusionados llenaban de colorido aquellas 350 páginas en blanco y negro. Desde la gestación hasta las primeras semanas posparto. ¡Me encantó!

Esta octogenaria mujer de aspecto inquieto y vivaracha es una de las personas que más libros ha escrito sobre el hecho materno.  Una escritora que tranquiliza, informa y sosiega a todos aquellos que la leen. Autora de 24 libros, cientos de artículos científicos, conferenciante, profesora y sobre todo madre,  de cinco hijas, es todo un referente y una autoridad en nuestro campo.

Fue una de las primeras voces en hablar de los planes de parto, allá por los años sesenta. Creadora de su propio modelo psicosexual del nacimiento es una firme defensora de la mujer y de los partos en casa para los embarazos de bajo riesgo. Su lucha contra las inducciones de parto  indiscriminadas e injustificadas aún sigue viva y palpitante.

Leyendo los testimonios en foros, prensa y blogs, yo diría que su mayor logro  es hacer que las mujeres, madres, se sientan bien consigo mismas. Nada más y nada menos.

Doctora en antropología del embarazo, es una de las más influyentes defensoras de la libertad de elección de la mujer en su proceso de ser madre.  Sus investigaciones acerca del parto y de los cuidados maternales en diferentes culturas, Norteamericana, Europea, Sudafricana, Neozelandesa, Caribeña, Sudafricana y Japonesa  son todo un clásico  en la antropología social.

Nacida en Inglaterra en 1929, Sheila ha dedicado su vida a la investigación intercultural  de las condiciones y los cuidados que se producen en los embarazos y partos. Una profesora universitaria que inspira, forma y tranquiliza a todos aquellos que con avidez y ternura devoran sus obras.

Sus libros cubren un amplio abanico de temas  como son,  experiencias de las mujeres en  los cuidados prenatales,  planes de parto,  inducción del parto,  emociones,  epidurales, cesáreas,  cuidados hospitalarios, alimentación, lactancia, experiencias de los niños presentes en los partos, el estrés postraumático tras el nacimiento y un largo etc.

Conforme voy escribiendo esta entrada, descubro fascinada el gran trabajo hecho por esta veterana antropóloga. Magnifico. Su mirada tiene un aire bondadoso y travieso, la mirada propia de quien ha defendido a lo largo de los años a los más débiles y vulnerables.Tras esa sonrisa cálida y curtida me cuesta trabajo imaginarla combativa, como la  china del  zapato profesional de muchos hombres, doctores, ginecólogos que nunca aceptaron sus investigaciones,rechanzando que la mujer tenga a su alcance toda la información posible para elegir cómo y dónde quiere tener su parto.

Por suerte para todos nosotros, aquí está, luchando por conseguir que se respete la madre naturaleza, dando voz a todos los que queremos una maternidad más consciente y personal.

Ya sea un parto difícil o sencillo, doloroso o indoloro, largo o breve, no tiene porqué ser un simple evento médico. Jamás debería ser llevado a cabo como si se tratara de la extracción de una muela. Porque el significado del nacimiento de un niño tiene un significado mucho más profundo (…). La toma de conciencia de que un ser humano abre sus ojos por primera vez en el mundo viene cargada de sentido para la madre y el padre. Y también puede tenerlo para cualquiera que comparta esta, la mayor aventura de todas”.

http://www.sheilakitzinger.com/

Depresión y desánimo en el embarazo. Buenos días tristeza.

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He deseado este embarazo con todas mis fuerzas, debería sentirme alegre y feliz. Sin embargo me encuentro triste, decaída, aterrada sin dejar de pensar en lo que se me viene encima. A veces despierto por la noche, asustada, sin poder volver a dormirme. He perdido el apetito. Me encierro en casa sin ganas de salir. Hay días que estoy sin energía, con un cansancio raro, agotador. A punto de gritar socorro. Lo peor de todo es que soy incapaz de contarlo. No puedo decírselo a mi marido, que flota en una nube; ni a mi madre, que no cesa de cuidarme, ni a la matrona; que insiste en que asista a sus clases, ni a mis amigas que solo hablan de lo feliz que debo estar, a nadie. Me verían como un bicho raro. Qué vergüenza. De verdad, no lo entiendo. ¿Qué me pasa?

Guardé este testimonio que encontré en internet haciendo una búsqueda para preparar unas clases. Llamó mi atención porque era la primera vez que escuchaba a una embarazada hablar de sus emociones y sentimientos con tanta sinceridad. Hoy vuelvo a él para hablarte de ello. Hablarte de esa especie de tristeza pasajera, abatimiento o depresión subclínica que puedes experimentar en el embarazo.

Y es que el temor y la incertidumbre ante la llegada del bebé, inunda los días con un color entre gris y rosa que nos hace vulnerables. Hace años se pensaba que las hormonas de la gestación protegían a la madre de las alteraciones de ánimo, como cuadros depresivos y ansiedad. Hoy en día, se cree que estas hormonas alteran la química cerebral propiciando esas emociones tan incómodas y desconcertantes que puedes sentir.

La investigación sugiere que muchos de los trastornos depresivos prenatales son el resultado de la amplificación de los síntomas físicos propios del embarazo. Es importante diferenciar cuadros pasajeros de tristeza o melancolía de otros cuadros que revisten mayor gravedad. Un 33 por ciento de las mujeres experimentan depresión clínica o un trastorno de ansiedad en algún momento de la gestación.

Un proverbio chino dice: “No puedes evitar que los pájaros de la tristeza vuelen sobre tu cabeza, pero si puedes evitar que aniden en tu cabellera”

Se sabe que el estado emocional de la mujer varía en función del periodo de gestación. Aparecen más altibajos emocionales al principio y al final de la misma. La mayoría de veces remite espontáneamente en el 3º trimestre, cuando aceptas tu situación y tus respuestas son más adaptativas.

Todos lo sabemos, el mito de que la mujer embarazada debe ser muy feliz es casi viral. Cierto. Y revelar sentimientos de tristeza puede llegar a ser muy duro. Sin embargo necesitamos hablar, necesitas expresarte y contar lo que piensas. Recuerda que tú y solo tú eres la que eliges qué pensamientos entran en tu cabeza, en tu conciencia.

¿Qué puedes hacer?

• Ser honesta contigo misma y aceptar esos sentimientos, esas incomodas emociones como quien acepta las tormentas, el mal tiempo que viene y va.
• Contar con un sistema de apoyo social fuerte. La mayoría de madres han pasado y sienten lo mismo que tú, sólo que lo han silenciado. Busca amigas, compañeras de trabajo, tu pareja, tu familia y cuenta con ellos. Utiliza el método llamado terapia de conversación.
• Fototerapia. Salir a la calle. La terapia de luz es una de las alternativas que eficazmente se emplean para cuadros melancólicos o pseudo depresivos, según un ensayo publicado en la American Journal of Psychiatry.
• Actuar de forma proactiva. Traza un plan para contar con personas a las que puedas llamar cuando te sientas en esos días bajos.
• Tomate las cosas con calma, relativiza las preocupaciones y vive el presente.
• Rodéate de gente positiva, gente que te haga reír y te muestre el lado bello de la vida.
• Pasea, camina, baila, canta. Haz actividades divertidas, busca grupo de iguales.
• Si te sientes desbordada, acude a psicoterapia. Hay tres tipos principales que han demostrado ser útiles; terapia cognitivo-conductual, psicodinámica y terapia interpersonal.

Lo esencial es pedir ayudar y dejarte cuidar. Evitar que un cuadro de adaptación psico emocional a tu nuevo rol se convierta en un cuadro depresivo. Sabemos que hay correlación entre la depresión antenatal y la incidencia de partos prematuros, cesáreas, preclamsia y depresión posparto.
Lo más seguro es que tus vaivenes emocionales no revistan gravedad. Si tienes alguna duda, aquí te dejo una relación de señales que si las experimentas de forma continuada durante dos o más semanas, es aconsejable que pidas ayuda a un profesional.
• Tristeza y llanto continuo
• Temores, culpa y ansiedad
• Insomnio
• Irritabilidad
• Ataques de pánico
• Falta de apetito
• Deseo de dormir y no salir de la casa
Relájate y disfruta este tiempo único. Deja que los pájaros de la tristeza solo sobrevuelen tu cabeza y se marchen. De esta forma evitarás despertarte con esa coletilla que popularizó la novela de Francoise Sagan, Buenos días tristeza.

http://embarazoyparto.about.com/od/PreguntasFrecuentesCuidadosEmb/fl/Tu-estado-de-aacutenimo-y-cambios-de-humor-en-el-embarazo.htm

http://womensmentalhealth.org/specialty-clinics/psychiatric-disorders-during-pregnancy/
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1867919/

Las bondades del método AIPAP o Acondicionamiento General y Pélvico en el Agua

AIPAP Almeria Centro Maternal N&M

 

“Pues a mi el Aipap en resumen “me dio la vida”. Es difícil de explicar en pocas palabras. No son solo beneficios físicos los que aporta este método sino también psicológicos.  Es una actividad que engancha. Para mi los miércoles se convirtieron en mi día favorito y creo que también en el de mis compañeras. Lo pasábamos genial en cada sesión. Sin darte cuenta estas realizando ejercicios que aunque parecen inocentes te dejan agotada para todo el día. Yo creo que si me ayudaron  mucho en el parto. Cuando llego el momento sabia respirar, tenia fuerza para empujar, sabia que musculo estaba trabajando en cada momento, sabia como colocar las piernas para ayudar al bebe a salir porque en las clases la matrona nos explicaba para que servia cada ejercicio. 
Se me ocurre que el parto puede ser un mix de clases aipap (aeróbico, fuerza, elasticidad y respiración), pero con una dosis extra de dolor :-D.
En resumen yo quede encantada y de hecho ir a una clase de aipap fue lo de que hizo ponerme de parto. GRACIAS!!!” M.D.M.

La mejor explicación sobre esté método son los testimonios de madres que lo han hecho. Sus palabras hablan un  lenguaje esencial,  lo práctico y lo afectivo, lo intimo y lo social. 

En estas fotografías que me ha mandado la compañera que realiza este método, podéis ver a estas mujeres cual sirenas emergiendo del agua, una sirenas mágicas y especiales que llevan una vida dentro. ¡Se las ven tan  animadas! Y es que  la alegría  de sus rostros hablan por si mismos. Y aunque uno de sus objetivos sea tener un parto natural, normal, eutócico, algunas mujeres que no podrán tenerlo acuden a las sesiones de AIPAP  para aliviar molestias y, sobre todo porque se sienten mejor, más flexibles, más dinámicas y más fuertes. A todos los niveles, por que el bienestar físico siempre se acompaña de una íntima y poderosa satisfacción personal.

 ¿Qué es esto del método AIPAP? Es un programa de ejercicios en el que que trabaja todos los músculos, ligamentos y tendones que intervienen en los movimientos y posturas que facilitan el parto. Un acondicionamiento pélvico y general que se realiza en el agua. El objetivo consiste en movilizar la pelvis para que aumente su diámetro,  los milímetros necesarios para favorecer la salida de la cabeza de un niño de forma fisiológica,  evitando cesáreas y partos con instrumental.

Son diez sesiones, las diez lunas que dura un embarazo. Bonito número. Ahí se reparten los ejercicios que mejoran la capacidad aeróbica, la fuerza de los músculos, ligamentos y tendones que intervienen en el parto, la elasticidad pélvica, la coordinación respiratoria y un repaso general de todo lo aprendido.

Y es que para algunas mujeres esos cincuenta minutos que duran cada sesión son una bendición. Asombra escucharlas después, tras su parto natural, reviviendo su embarazo y estos ejercicios que como ellas decían,  les daba la vida. La mezcla del agua, las risas, la complicidad, el movimiento, la alegría, las bromas y el ambiente tan distendido y agradable lleva a estas madres a hablar maravillas de él.

“Yo lo recomiendo, ya que además de los beneficios para el parto, la matrona explica de que manera ayuda en el parto cada ejercicio conociendo el objetivo de cada movimiento; los ejercicios que se realizan permiten mantenerte en forma durante el embarazo sin que supongan un gran esfuerzo; el ambiente entre compañeras y con la matrona es muy bueno, las clases son amenas, muy divertidas y se hacen amistades con futuras mamás en tu misma situación con las que compartir ideas, inquietudes, dudas…, amistades que se mantienen tras el parto, por lo que suponen un apoyo importante sobre todo en los primeros días de adaptación con el bebé. Yo, sin duda, lo recomiendo a todas las futuras mamis”   E.S.

La realización del método AIPAP durante el embarazo tiene un índice de partos eutócicos del 96,46%. Dato muy superior al 80% que promulga la OMS, y más aun al 65-75% de los hospitales públicos en España.

Aquí os dejo un enlace sobre maravilloso método junto a un precioso poema sobre el agua. Gracias Maria del Mar y gracias a todas las madres que aparecen en estas simpáticas y  entrañables  fotografías.

http://aipappreparacionparto.com/que-es-el-metodo-aipap/

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La Órbita Del Agua

Vamos a embarcar, amigos,
para el viaje de la gota del agua.
Es una gota, apenas, como el ojo de un pájaro.

Para nosotros no es sino un punto,
una semilla de luz,
una semilla de agua,
la mitad de lágrimas de una sonrisa,
pero le cabe el cielo
y sería el naufragio de una hormiga.

Vamos a seguir, amigos,
la órbita de la gota de agua:
De la cresta de una ola
salta, con el vapor de la mañana;
sube a la costa de una nube
insular en el cielo, blanca, como una playa;
viaja hacia el Occidente,
llueve en el pico de una montaña,
abrillanta las hojas,
esmalta los retoños,
rueda en una quebrada,
se sazona en el jugo de las frutas caídas,
brinca en las cataratas,
desemboca en el río, va corriendo hacia el Este,
corta en dos la sabana,
hace piruetas en los remolinos
y en los anchos remansos se dilata
como la pupila de un gato,
sigue hacia el Este en la marea baja,
llega al mar, a la cresta de su ola
y hemos llegado, amigos… Volveremos mañana.

Andrés Eloy Blanco

 

El negocio del embarazo. La feria de las vanidades

El negocio del embarazo

La valentía nunca pasa de moda. William Thackeray

Cuando no estaba embarazada no era consciente de la cantidad de necesidades que iba a tener después, o mejor dicho, las que la sociedad me ha creado. La que habla es una joven madre agobiada por ese bombardeo continuo y consumista que no cesa de aparecer.

Por más vueltas que le doy, la conclusión es idéntica: el embarazo es un proceso normal, fisiológico que sucede en el 90% de los casos en mujeres sanas,  que han decidido ser madre. Sin embargo navegando por ese océano de web o sencillamente paseando por la calle, aparecen magos sin chistera que solucionan con su varita mágica monetaria los, al parecer,  incontables problemas a los que se enfrenta una gestante, dando la impresión de que gestar es casi sinónimo de enfermar.

La sensibilidad propia de este estado y el bombardeo publicitario han hecho que el valor de la emotividad se convierta en necesidad, palabra más suave y vaporosa que la agresiva y vulgar consumo. Y para ello que mejor que sea a través de un enfoque multidisciplinar. Es decir, empresas, particulares, profesionales y un largo etc. que ofrecen soluciones económicas y eficientes. Una singular industria que  juega con el componente emocional, sobre todo del primer embarazo.

Y me pregunto, ¿soluciones a qué? Quizás sean soluciones comerciales de quienes buscan contemplar el embarazo como un proceso patológico del que desean obtener su parte del pastel. Un embarazo no es un problema a solucionar.

Los cuidados que las mujeres recibían de sus madres, amigos, familiares y pareja, son ahora inexistentes y al parecer perjudiciales.  Las futuras madres aparecen como dependientes de legiones de expertos cuya única misión es hacer la incómoda vida de la gestante, más placentera.

Un fenómeno ya estudiado por la psicología social. John French y Bertram Raven estudiaron las relaciones de poder en la sociedad. El poder del experto. La capacidad de poder que otorga ser competente en algo, especialmente si los otros ignoran todo o parte y se manifiesta en aceptar sus directrices sin cuestionamiento alguno.

Farmacéuticos que cuidan de las embarazadas ¿Cómo? Osteópatas que poniéndote en sus manos desde antes de la gestación hasta el parto logran una armonía corporal perfecta. Podólogos que miman con esmero los sufridos y edematizados pies. Médicos estéticos  que mediante infiltraciones en la dermis de factores del crecimiento (plasma rico y pobre en plaquetas, es textual) previenen las antiestéticas estrías. Dietistas que ofrecen valiosísimos consejos de un experto en nutrición. Fisioterapeutas que ayudan a llevar mejor el embarazo y dentistas, porque solo un odontólogo puede darte medidas preventivas para reducir las bacterias de tu boca.

A todo esto se une un arsenal de productos de belleza, prevención y ropa premamá de última moda que te hará sentirte más guapa y radiante en esta etapa única de tu vida.

¿De verdad necesitas todo ese ejército de “expertos” para estar bien? Sensatez y sentido común. Dieta mediterránea, descanso, caminar y un largo etcétera de medidas sabias y saludables que todos conocemos. Pregunta a tu matrona, es el profesional más cercano y el que mejor  te puede ayudar.

Es triste que manipulen a personas que además de grandes y fuertes, hace falta grandeza y sabiduría para querer ser madres, son más vulnerables y sensibles que en cualquier otra etapa de la vida. Ser valiente también es ser poderosa e independiente  lejos de las modas.  Piensa en ello. Eres más fuerte de lo que crees.

¿Puedo hacer deporte, ejercicio físico durante el embarazo?

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Esta es una de esas preguntas que os planteáis muchas de vosotras. He conocido mujeres que lo descubrieron en el embarazo quedando fascinadas de sus beneficios.

A nivel psicológico me hizo más fuerte ese pequeño reto de superación y disciplina que mantuve a partir de las doce semanas. Estoy convencida que mi embarazo y parto fueron tan magníficos gracias a las caminatas y ejercicios que hacía en casa. María (treinta y ocho años, tras el parto  de su primer hijo).

El deporte delega en el cuerpo algunas de las virtudes más fuertes del alma: la alegría, la audacia, la paciencia.” Jean Giraudoux

Y es que para hacer deporte como nadar, bicicleta estática, gimnasia suave, pilates, yoga o sencillamente andar y andar tan solo hace falta grandes dosis de voluntad. A estas alturas el binomio salud y ejercicio físico es inseparable. Se ha demostrado que las gestantes físicamente activas se encuentran en mejores condiciones y afrontan mejor su embarazo que las gestantes sedentarias. Creo que hacer ejercicio físico, deporte en el embarazo, más que un acto de superación es una necesidad.

Entre las ventajas están:

  • Disminución del dolor lumbar
  • Mejora del tono muscular
  • Mayor capacidad aeróbica
  • Mejora la circulación venosa
  • Menor duración del periodo de dilatación y del periodo expulsivo
  • Mejora la calidad del sueño
  • Aumenta la percepción de autoeficacia, energía y optimismo
  • A nivel del bebé se habla de un aumento de la madurez cerebral debido a la exposición a estímulos vibratorios y auditivos que proporciona el ejercicio lúdico

Se puede practicar un ejercicio regular, prudente, suave y progresivo si se desea obtener sus beneficios.  Hay que tener presente que la tolerancia al ejercicio, el ritmo y la duración están determinados por el nivel de entrenamiento que tuvieses antes del embarazo. Y por supuesto, ser precavida respecto al ejercicio irregular o aislado, ya que puede provocar molestias o lesiones musculares.

La intensidad deseable del ejercicio es incierta. El sentido común en cuanto al esfuerzo tolerable y el cansancio, son los que marcan el límite autoimpuesto por ti misma.

Lo más esencial es sentirte segura cuando lo estás realizando. Escuchar tu cuerpo y disfrutar de lo que haces.  Hedonismo y sensatez, como cualquier tarea en la vida. Carácter, cordura, confianza y cierta dosis de prudencia, nada más.

Recomendaciones:

  • Los ejercicios regulares, tres veces por semana, son preferibles a los ejercicios esporádicos
  • Evitar la extenuación tras el mismo
  • Cuidar la alimentación con alimentos sanos. Tomar abundantes líquidos antes y después del entrenamiento
  • Evitar movimientos bruscos y de rebote
  • Evitar participar en actividades competitivas
  • Evitar sobrecalentamientos

En definitiva, camina y muévete igual que la vida que llevas dentro. Te sentirás mejor, te sentirás más capaz.

Aquí os dejo un pequeño texto  de Robert Walser,  un escritor que hizo de los paseos su seña de identidad.  ¡Adelante!

http://zl.elsevier.es/es/revista/revista-andaluza-medicina-deporte-284/prescripcion-ejercicio-fisico-durante-embarazo-13150922-revision-2010?b

 

“Hacía buen tiempo y al caminar tuvo la sensación de que todas las cosas lo besaban. Las tiernas hojitas le parecían volar a su encuentro como un enjambre acariciador y policromo. Los transeúntes, gente normal y corriente, parecían tan hermosos que uno sentía ganas de echárseles al cuello. Feliz, paseaba su mirada por todos los jardines y el cielo abierto. ¡Qué pureza y hermosura de esas nubes blancas, frescas! ¡Y aquel azul intenso y tierno!”

El Ayudante. Robert Walser.

 

 

Beneficios del agua del mar. El mar, la mar

 Beneficios agua de mar para embarazadasReconozcámoslo, a todos nos atrae el mar. Esa luminosidad mágica, ese misterio de la vida en su interior, esa clama, esa bondad. Es como una gestación intima de la tierra. Incluso cuando lo miramos con aire romántico, nostálgico sigue oliendo a eternidad. Hoy quiero hablar sobre la eficacia de caminar por la orilla del mar en el embarazo.

Los beneficios del mar son inmensos. Su estructura es muy similar al plasma humano, al líquido amniótico. Desde hace más de dos mil años ya se hablaba de sus virtudes.  Gracias a ella, se han curado enfermedades, abatido tristezas, alegrado el cuerpo y alma de millones de personas. No solo a nivel local, talasoterapia; del griego Thalasso (Mar) y Therapeia (Terapia); si no también ingiriéndola en forma isotónica como nutriente celular y alcalino.

Recuerdo a una embarazada, Lucia, contándome cómo iba todas las mañanas temprano a pasear descalza por la orilla. Logró disminuir totalmente los edemas de sus piernas logrando sentirse con más energía el resto del día. Si algún día no pudo ir, su cuerpo lo notaba.

Un paseo descalza junto a la orilla estimula las terminaciones nerviosas de las plantas de los pies, una terapia milenaria china llamada reflexoterapia podal, que consiste en masajear la planta de los pies y sus zonas donde se reflejan  los órganos internos. Como veis, infinitos beneficios.

Ventajas:

  • Mejora del retorno venoso y linfático
  • Propicia un estado de paz y relajación al modificar los patrones de ondas cerebrales ante el sonido del mar
  • Aumento y equilibrio de los niveles de serotonina, la hormona del bienestar, debido a los iones negativos saludables que desprende la brisa marina
  • Mejora de procesos  dermatológicos como psoriasis, dermatitis y otros
  • Mejora la tonicidad y elasticidad de la piel

Según el Doctor Samaniego, jefe de servicio de la unidad de Angiología y Cirugía Vascular de Guipúzcoa, “Cuando una persona pisa al andar, la compresión que se realiza de la planta del pie impulsa la sangre venosa hacia arriba, en su retorno al corazón. Al andar por la arena mojada, en la orilla del mar, la planta entra en contacto completamente con la superficie del suelo, con lo que la sangre es impulsada de una manera óptima hacia arriba, favoreciendo el retorno de la circulación venosa” Además insiste en la conveniencia de caminar sobre el agua fría.

“La acción del frío sobre las venas actúa sobre los anillos musculares de estos vasos, contrayéndolos, por lo que esta acción vasoconstrictora reduce el calibre del vaso sanguíneo, aumentando de esta manera lo que llamamos el tono venoso. Todo ello se traduce en que la sangre venosa fluye con más facilidad hacia el corazón en su camino hacia arriba en contra de la gravedad”

Resumiendo, una maravilla.

En esta época de estío que propicia la lectura, os dejo un texto de esta escritora irlandesa, Iris Murdoch que hizo de este libro “El Mar, el mar” un clásico de la literatura.

El mar que se extiende ante mí mientras escribo, más que destellar, resplandece bajo el suave sol de mayo. Con el cambio de marea, se recuesta calladamente contra la tierra, casi sin huella de ondas ni espuma. Próximo al horizonte es de un púrpura suntuoso, marcado por líneas irregulares de verde esmeralda. En el horizonte es índigo. Cerca de la playa, donde la visión se da enmarcada por amontonamientos de desiguales rocas amarillas, hay una franja de verde más pálido, helado y puro, menos radiante y sin embargo opaco, no transparente. Estamos en el norte, y la luz brillante del sol no puede penetrar en el mar. Allí donde el agua golpea suavemente sobre las rocas sigue siendo una superficie de color, como una piel. El cielo sin nubes es muy pálido en el horizonte índigo, que le pone un leve trazo de plata. Su azul se intensifica y vibra hacia el cenit. Pero el cielo parece frío, hasta el sol parece frío. Iris Murdoch

 

 Carta de una embarazada a amigos y familiares. Redes sociales

 

 Embarazo época de cambios, cambios psicológicos en el embarazoSe acerca el tercer trimestre, se acerca el tiempo final y, tengo miedo. Antes de que el cansancio me abrace y el temor me haga más vulnerable aún, quiero pediros unas cositas:

Decirme que estoy guapa, incluso aunque no lo penséis y me veáis patosa, cambiada,  hecha un tonel. Sed encantadores y decírmelo. En estos momentos, adoro esas mentiras y, las necesito como agua de mayo.

Estoy tranquila y un poco asustada, comprenderme. Una dulce agitación sube y baja por mi vientre, por mi cabeza. Me siento alegre y nostálgica a la vez. Titubeo. Hay tanto que os quisiera decir, que no se por donde empezar. Os necesito aunque parezca que os rechazo.

No  llenéis mi cabeza de imágenes dulzonas de falsas expectativas, de ilusiones vanas. Aunque me paso los días soñando con mi bebé,  camino sobre la tierra. Mimarme sin excesivas concesiones. Necesito sentirme fuerte, independiente, vital. Repetirme  de vez en cuando que estáis seguros que seré una buena madre, una gran madre.

A pesar de mis ojeras, cara de cansancio y manchas de la piel quiero que me digáis que estoy radiante, guapísima, súper atractiva. Prefería no escuchar de vuestros labios eso de; deberías aprovechar para salir, ir al cine, viajar, vivir…todo. No me voy a enclaustrar. Pienso hacer todo eso y mucho más cuando nazca mi hijo.

Por favor no me contéis  historias de espantos, ni habléis  de finales tristes, ni partos desgarradores,  ni nada que suene a  pesimismo. Quiero ser optimista.   

Respetar mi decisión de querer vivir un parto natural, en principio, sin reprochar mi opción. Aunque en el fondo, montones de  dudas aún flotan sobre mi cabeza respecto a ponerme o no anestesia  epidural. Llenar mis días de palabras alentadoras. Mostrar una infinita paciencia conmigo. Hay días que ni yo misma me entiendo. Saber que a vuestro lado las preocupaciones se vuelven pequeñas y yo un poco más valiente. 

Apoyarme en mis decisiones aunque no las compartáis. Quiero dar lactancia materna a mi hijo por encima de todo pero, si las cosas no salen bien, por favor evitar la palabra  fracaso.

Ofrecerme vuestra compañía como el mejor de los regalos, el placer sencillo y vital de la  amistad. Vuestro tiempo, vuestra cercanía  es lo más valioso que me podéis regalar.

Y si en algún momento algún gesto mío os duele, por favor perdonármelo. Este vaivén emocional de hormonas, ideas y sentimientos me tienen algunos días al borde de una ataque de nervios. Saber que os quiero, sois todo mi universo. 

Las redes sociales son el mejor soporte emocional que puede tener una embarazada. Sentir que formas parte de una familia, un grupo de amigas o un colectivo profesional refuerza los sentimientos de cohesión social y autoestima. Y es que las relaciones sociales nos hacen fuertes y nos ayudan a mantener un sano equilibrio mental. Cierto. Quizás por eso, esta carta ficticia que perfectamente podía haber escrito yo hace años, se centra en el apoyo y en el afecto. Se ha demostrado que el apoyo emocional es la forma más poderosa y eficaz de apoyo que se puede dar a alguien en una situación de  estrés, incertidumbre  y cambio de roles. El embarazo, el gran cambio.

  1.  http://www.eduardpunset.es/wp-content/uploads/2010/08/semanal20100829.pdf
  1. https://birthpsychology.com/journals/volume-24-issue-3/maternity-social-support#.U5H75vl_vT8

¿Te asusta quedarte embarazada? Tocofobia

Tokophobia

Miedo al embarazo o tocofobia.  Me entró tal canguelo de pensar que iba a intentarlo, que… ¡hasta se me regulo la regla!! La que habla así es una compañera que meses atrás decidió que el tiempo de ser madre había llegado. Y ahora ante la perspectiva de que el deseo se hiciera realidad, le entró un tibio y pasajero ataque de pánico.

Quizás sientas temor al embarazo y no sabes como manejarlo.  ¿Por qué entra el miedo? Ser madre es una de las decisiones más trascendentales que se toma en la vida. Aunque te gusten los niños y hayas criado a hermanas o sobrinos, la decisión de tener uno propio con todo lo que conlleva, asusta incluso a la mujer más decidida.

Hay un cuadro llamado tocofobia que consiste en un miedo irracional al embarazo y parto. Un temor que se cuela como un mal viento entre los pensamientos y deseos más maternales que una mujer pueda tener. Porque muchas de estas mujeres desean ser madre, cierto, pero les asusta el embarazo y el parto. Sucede a veces que lo más deseamos es lo que más tememos.

La evitación fóbica puede tener su origen en la adolescencia, en un parto traumático o en una depresión prenatal. Y es que hay emociones que marcan de por vida.

Hay dos tipos de fobia.

a)    La tocofobia  primaría afecta a las mujeres que no tienen niños  y, probablemente por ello nunca serán madres.

b)     La fotofobia secundaría la presentan mujeres que han vivido un embarazo o parto traumático.

Que complejos somos los humanos. Muchas de estas mujeres utilizan simultáneamente diferentes métodos anticonceptivos. Algunas se someten a abortos voluntarios, otras  se esterilizan  y un tercer grupo de mujeres optan por la adopción. Curioso. Todo un abanico de opciones para eludir lo más temido.

¿Quién no ha sentido miedo ante el hecho de ser madre? Todas, yo la primera.  Es normal y hasta saludable sentir cierto grado de preocupación ante la incertidumbre de como saldrá todo. Un cierto grado de ansiedad armoniza  bien con los cambios. El problema es cuando nos desborda y nos desgarra.

Las personas que sufren cualquier tipo de fobia lo saben bien. Desmoraliza y desconcierta por igual sentir un temor intenso, fuerte e irracional hacia algo que representa poco o ningún peligro real. Es tan potente ese lacerante pavor, que las gestantes que padecen tocofobia eligen tener su hijo por cesárea y bajo anestesia general. De esta forma sufren menos morbilidad psicológica que las madres que no pueden optar por este tipo de elección.

¿Qué hacer? Ser honesta con una misma y buscar ayuda psicológica, real.  En algunos países están apareciendo grupos de apoyo a mujeres que tienen miedo al embarazo. Por suerte, las fobias se curan. Sólo hay que dar el primer paso y adelante. Aquí te dejo un enlace y el testimonio de una mujer que busca ayuda en los foros para su problema. Animo que por suerte tiene solución.

Llevo con mi pareja cinco años y últimamente él solo habla de forma una familia dentro de unos años. El problema es que nunca he querido tener hijos y sufro un miedo extremo a quedarme embarazada, incluso si lo estuviera, no estoy segura  de poder seguir adelante con el embarazo. Mi temor es tan fuerte que incluso si estoy cerca de una mujer embarazada, comienzo a sufrir  dolores de espalda, calambres, nauseas, mareos o ataques de ansiedad.

No quiero que mi miedo me impida darle un hijo en unos años y formar una familia. He leído que la terapia cognitiva puede ayudarme pero me da miedo acercarme a mi médico de cabecera y decirle lo que me pasa. Me gustaría contactar con otras mujeres que sufran este problema y escuchar sus experiencias. Si pudierais ayudarme lo agradecería de todo corazón.

http://bjp.rcpsych.org/content/176/1/83.abstract

 

 

Doris Lessing, la escritora que narró su controvertida maternidad

 

 Doris Lesing maternidad, mujer, escritora premio nobel literatura

Contra la maternidad, la  literatura, rezaba el titular de un artículo sobre esta mujer, nobel de literatura 2007. Descubrí a esta escritora cuando contaba treinta y pocos años y mis hijos eran pequeños. Aún tengo párrafos subrayados que hablan de la maternidad y las contradicciones de la misma. Por entonces yo era una idealista convencida, que sublimaba el hecho de ser madre en aras de la más alta realización personal.

Me sorprendió leer el testimonio de esta mujer en su vida cotidiana, sus conflictos en el trabajo, el sexo, la política y sobre todo su controvertido instinto de madre.

“La personalidad maternal me llegó más tarde, con mi tercer hijo. En mi primer matrimonio la vida era completamente previsible, lo que comías, todo lo que hacías y yo pase por todo aquello como si se tratara de representar un papel en una obra de teatro que, en la realidad, odiaba amargamente”.

Esta creadora reflejó  en su obra  sus experiencias y sus contradicciones como madre. A los 36 años abandonó a su marido y sus dos hijos mayores en Sudáfrica y marchó con el pequeño hacia Inglaterra.  Lo contaba  sin reparos en todas las entrevistas. Tuvo que ser difícil y tremendamente inevitable. Seguro. Una necesidad existencial imprescindible para su supervivencia emocional que la mantuvo a salvo de sus propios demonios. Una lucha que se refleja en su obra, cargada de madres e hijas, rechazos y afectos mudos, encuentros y desencuentros.

Era una mujer rebelde, vitalista de ojos verdes y genio endiablado que hablaba con coherencia y lucidez. Sus personajes, eminentemente femeninos, retratan la vida y las luchas de las mujeres de su generación. Personas frustradas por no poder desempeñar un papel relevante en la sociedad por su condición de mujer. Como su madre, a la que describía como una mujer dominante y  fracasada de la que intentó escapar de su sombra durante toda su vida. Una figura hostil que fue modificando a lo largo de sus novelas para transformarla en una madre compresiva capaz de satisfacer las necesidades afectivas de una hija.

“Mi madre llegaba a toda prisa de la granja para decirme que era una irresponsable por tener otro hijo tan pronto, yo me defendía diciendo. ‘¿Por qué una mujer fuerte no puede tener dos bebés seguidos, todas las negras los tienen, o no?’. ‘Oh cariño…’. Y se largaba a quejársele a mi padre (…)”.

En sus entrevistas y libros su voz es apasionada y honesta. Una voz sincera sobre los hijos, ese sentimiento de querer y no querer que la embargara durante toda su vida en la tela de araña de la maternidad.

Su libro de memorias Dentro de mí retrata escenas del hospital donde tuvo a sus hijos, el contacto con el personal y las costumbres de antaño, un valioso testimonio escrito con una lucidez y elegancia sin igual. Aquí os dejo un retazo de sus memorias.

Mi segundo parto no fue lo que esperaba. Hago este apunte por esa afirmación de que lo que determina el transcurso del parto es la actitud mental. Mi primer parto o lying-in (“reposo en casa”, como solía llamarse antiguamente al parto, y con bastante acierto, pues debías guardar reposo durante semanas) lo abordé tranquilamente, sin esperar dolor, o dificultades, dada mi joven y arrogante salud. De nuevo la Primera Dama de la Clínica de Maternidad, la estúpida enfermera autoritaria, esas joviales enfermeras que se aseguran de que las madres y los bebés se vean lo menos posible.

 Llegué, como la primera vez, por la noche, tras reconocer los dolores que eran diferentes a otras punzadas, retortijones, sensaciones, presiones del final del embarazo, y por la inconfundible oleada de energía de la que te provee atentamente la Madre Naturaleza. Sola, iba y venía por la habitación, después de haber sido bañada y, por supuesto, afeitada. Como de costumbre, la clínica ya no daba más de sí. “Tú sé buena chica”, gritaban las enfermeras, asomando sus cabezas sonrientes por la puerta.

Yo quería estar sola. Paseé, paseé toda la noche, dando vueltas y vueltas, fui a ver a los bebés que al principio todavía dormían, pero después los evité cuando empezaron a dar gritos, dos horas antes de la hora de comer. Miré las estrellas por la ventana. Me preguntaba cómo lo estaría llevando Frank con John. Después, a las diez de la mañana, unas punzadas aguadas, entraron el doctor y las enfermeras, y el bebé nació al cabo de media hora. Todavía esperaba que comenzara el parto. Me había dolido muy poco antes del cloroformo. Me enseñaron una niña menuda, más pequeña que su hermano, y al mismo tiempo hecha evidentemente de algo diferente, una cosita hermosa lista para ser abrazada y mecida. Pero: “Pronto acabará con tu paciencia”. “Por favor, enfermera, no te la lleves”. Oh, ya, pues entonces sólo un minuto. Los diminutos labios se aferraron al pezón, de nuevo el milagro, la vida que sabe exactamente lo que tú sabes. La enfermera está de pie frente a ti, con el ceño fruncido. “Todavía no tienes leche, ¿sabes? Mañana te bajará”.

Diez cosas que deberías evitar durante el embarazo

Durante el embarazo, cosas a evitar

 El mundo exige resultados. No le cuentes a otros tus dolores del parto. Muéstrales al niñoIndira Gandhi

 

  1. Tomar alcohol.

Está demostrado su efecto nocivo, teratogénico. Ni una gota.

  1. Pensar en negativo.

¡Por supuesto que todo irá bien! Atraemos lo que pensamos, es una verdad universal.

  1. Pasar tu tiempo de ocio tirada en el sofá.

El ejercicio físico, los paseos y las actividades al aire libre tienen innumerables ventajas. Recuerda, mens sana in corpore sano.

  1. Comer cosas insanas.

Creo que en el siglo XXI todos nosotros sabemos lo que es insano. Sólo serán unos meses y luego tendrás toda la vida para elegir.

  1. Abandonar, descuidar tu aspecto físico.

Mírate bien, estás tan guapa o más que antes del embarazo. La luz de un rostro gestante tiene una luz especial.

  1. Comprar compulsivamente montones de cosas y cosas para el bebé.

Ten presente que lo único que necesita tu hijo es a ti y algo de ropita. Calor, comida y abrazos, nada más y nada menos.

  1. Ignorar al padre en la toma de decisiones.

Recuerda que a él le encantaría opinar y participar en todo, seguro. Al menos dale la opción aunque tu universo sea eminentemente femenino. Sin él no serías madre.

  1. Continuar con el mismo ritmo de trabajo y/o estrés que antes del embarazo.

Hay montones de evidencias del efecto perjudicial del estrés. Tomate tú tiempo y descansa. Después habrá tiempo para todo.

  1. Aparcar el sexo hasta después del parto. 

El sexo es saludable, aconsejable y recomendable. Si hubiera alguna razón que estuviera desaconsejado, tu matrona y/o el ginecólogo te lo dirían.

10. Escuchar historias tóxicas.

Algunas gentes disfrutan contando sucesos negativos, catastróficos; huye de ellas como de las tormentas.

  En resumen: sensatez, sencillez y sabiduría. Pensamientos que llevas dentro. Disfruta de  este momento mágico, disfruta de tu embarazo.