El vínculo afectivo con el bebé o Amor a primera vista

 

Vínculo Madre e Hijo

 

Cuando entré en la habitación, Laura con los brazos cruzados, miraba a su hijo, durmiendo en la cuna. No siento lo que se supone debo sentir, dijo con los ojos húmedos. Lo veo así, tan vulnerable, tan chiquitito, tan frágil y sólo pienso en cómo puedo protegerle, nada más. ¿Por qué no siento ese cariño que otras madres dicen sentir? Es lo que llaman vinculo con el bebé o amor a primera vista.

Laura había tenido a su hijo tras un parto complicado que acabó en cesárea. Es frecuente que tras situaciones difíciles esa conexión entre el bebé y su madre se demore unos días e incluso semanas. A veces, el cansancio y la inseguridad cubren las emociones como una pesada tapa de cristal. Porque ese vínculo aterciopelado con el hijo no es un sentimiento instantáneo ni mucho menos automático.

Sin embargo a veces puedes sentirte extraña por no experimentar ese apego, esa ola afectiva que la publicidad colorea como un eterno y continuo merengue. Cierto, y es que creo que hablamos demasiado sobre ello. Todos.

“Tanto se habla sobre el apego con el recién nacido, que muchas madres se sienten culpables si no sienten inmediatamente este increíble vínculo con sus bebés.  El apego es, en realidad, una experiencia muy individual, y tanto se puede esperar que esta conexión se desarrolle con el tiempo como que ocurra instantáneamente”.  Edward Christophersen (psicólogo pediátrico)

Pienso en las madres con bebés que han estado ingresados durante semanas o meses en el hospital. Ellas no pueden crear ese vínculo inicial de piel con piel en las primeras horas de vida de sus hijos. Sin embargo, como un milagro aplazado, brota como un manantial al tener al hijo en sus brazos. Porque ese apego especial ya empezó a fraguarse durante el embarazo. Es sencillamente un afecto demorado.

Sé lo que sientes. Lo miras y notas que el instinto de protección es lo real, que el amor inmediato, esa chispa cálida de cariño que esperas parece seguir dormida. Es una experiencia  frecuente y universal. Intenta relajarte. Acepta ese sentimiento extraño como parte de la maternidad. A medida que lo vas conociendo, despertarán esos sentimientos hacia tu bebé. Verás como la ternura abraza tu alma cada vez con más fuerza.

La unión con una persona, ya sea un hijo, un amiga o  un esposo, es una experiencia individual que lleva su propio ritmo. Y aunque el bebé es un ser que provoca ternura, recuerda que es una personita nueva recién llegada a tu vida. Un ser que irás conociendo poco a poco hasta sentirlo tan cercano como la persona más querida de tu familia.

¿Qué puedes hacer mientras tanto? Te preguntas. Sencillamente hacer lo que haces día a día. Abrazarlo, mecerlo suavemente, cantarle, hablarle dulcemente, mirarlo a los ojos, acariciarlo y un sinfín de gestos más que sólo tú conoces. Responde a sus demandas con rapidez y sobre todo busca momentos íntimos. Póntelo   desnudo, piel con piel. Cierra los ojos  y respira tranquila.

Laura me miró y se puso a llorar. Ella quería sentir eso que llaman apego o amor y no podía.

Me senté junto a ella y le hablé de ritmos, normalidad, tiempo, personas. Le animé a que llevara a su hijo con ella en la casa, lo porteara. Sugerí que no se enredara en las palabras, en las ideas de otros, en lo que haya podio leer o escuchar.

Laura, un día, cuando menos  lo esperes, lo mirarás, él te mirará,  te sonreirá. En ese instante sabrás lo que es el apego. Sabrás que siempre ha estado ahí entre los dos y, te reconocerás enamorada para el resto de tu vida. Todo llegará.

 

Todas las demás mujeres tienen su pequeño yo autónomo, su vida, su sed de felicidad personal, su sueño que protegen […]. Mi madre no tenía yo, sino un hijo.” Albert Cohen

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Los Bebés entienden la música, la voz humana

 

“En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad”

Arthur Schopenhauerlos bebes comprenden la música

Al nacer, los humanos contamos con unas dotes auditivas excelentes, adquiridas en el vientre materno. El oído es el primer sentido que se desarrolla intraútero. Numerosos estudios  muestran que los bebés reconocen el tono, la melodía y el ritmo, incluso mejor que los adultos. Existe una capacidad innata para percibir patrones auditivos. Los bebés entienden la música, sus ritmos y armonías, por muy extraño que pueda parecer.

Piensa en un pequeñín, en tu hijo, sobrino, nieto, conocido y cómo se queda fascinado mirando a su madre cuando ésta habla solo para él y no digamos cómo se embelesa si la escucha cantar. Los bebés necesitan y agradecen la musicalidad que usan las personas que los cuidan, que los aman. Cuando una mujer habla a su hijo, emplea un tono particular, propio, que solo lo usa para él o para ella. Un tono muy diferente al que acostumbra  para hablar con otras personas.

¿Por qué lo hace? Para conectar con su retoño de forma instintiva. Es una conducta universal que se observa en todos los pueblos y culturas. Una especie de conexión emocional que durará toda una vida.

Esas melodías exageradas, esas subidas y bajadas de tono, ese enlentecimiento vocal, ese “cuchi cuchi, cosita linda, gu, agugugua”… les encanta a los bebés. Un concierto de arrullos y tempos diversos que estimulan y crean lazos emocionales con los padres.

Según Sandra Trehub, psicóloga y directora del Programa de Aprendizaje Humano de la Universidad de Toronto, en Canadá, las madres occidentales o de zonas urbanas se dirigen a sus hijos haciéndoles preguntas. “¿Cómo está mi niño?”¿Nos vamos a pasear?” “¿Y mi niña, tiene hambre?” Son frases que permiten modular la tonalidad y conectar con el pequeño que, embobado, no deja de mirar a la madre con los ojos como platos.

Se ha visto que la voz de  una madre es distinta cuando canta para su hijo. La mujer canta de forma más lenta, más entonada, más en calma. Afinan mejor cuando cantan para ellos. Puedes interactuar con tu bebé, mediante ese instrumento único, exclusivo y poderoso que es tu voz. Tararear, cantar, declamar, silbar, todas estas acciones son  beneficiosas para él, como estímulos externos y  como mecanismos de regulación emocional.

Recuerda cómo se calma a los bebés. Los acunamos mediante sonidos, canciones, arrullos y palabras. Una sinfonía de gestos protectores, sin importarnos si lo hacemos bien. Esas nanas amorosas, esas canciones infantiles, esas melodías alegres son geniales. Piensa que para tu hijo tú eres el mejor, la mejor cantante del mundo. Y en parte es cierto, porque cuando cantas para ese pequeño milagro, pones toda tu pasión y cariño en ello.

“Estamos biológicamente predispuestos a ofrecer buenos cuidados, lo cual implica acariciar, calmar y también podemos hacerlo mediante vocalizaciones. Como los bebés no saben regular demasiado bien las emociones, la madre, o la persona que se encarga de cuidarlos, debe hacerlo por ellos”.  S. Trehub

Además, cuando cantamos nos sentimos alegres y nuestro estado de animo mejora notablemente.

Te animo a cantar. No es necesario entonar como Pavarotti o María Callas,  es suficiente con tararear o repetir esa canción que te sabes de memoria y, quizás te sorprenda ver que tu magnifico auditorio se queda embobado escuchando lo bien que afina y modula su papá o su mamá.

Mira el vídeo de un bebé emocionado  Los bebés comprenden la músicaescuchando a su madre. Increíble.

http://www.redesparalaciencia.com/8684/redes/redes-153-los-bebes-comprenden-la-musica