¿Dónde está mi tribu? Ser madre en una sociedad individualista. Un libro imprescindible.

donde-esta-mi-tribu

“Las responsabilidades de la crianza nos permiten cuestionar si las copas, el cine o los deportes de riesgo son o no lo que de verdad nos definen como las personas que aspiramos a ser” Carolina del Olmo.

Tener hijos hoy en día parece un disparate. En este mar individualista navegan la ética del cuidado y la ética del mercado con sinuosa cordura y, sin embargo ser madre, o mejor, un hijo es una oportunidad de cambiarle a uno y sobre todo una oportunidad de cambiar el mundo. Esta es la tesis en la que se mueve este maravilloso, lúcido y necesario ensayo. ¿Dónde está mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualista. El libro está basado en un proverbio africano que dice que para criar a un niño hace falta la tribu entera.

La autora, Carolina del Olmo, filosofa, escritora y esencialmente madre, narra con maestría las contradicciones, pensamientos, emociones,  trabajo  y entorno social por el que camina una madre en este siglo XXI.

El libro esta ensamblado en cuatro magistrales y realistas bloques: criar sin red, cuando el enemigo está dentro, expertos, y el papel de la naturaleza. Como colofón, un brillante y cálido epilogo sobre el derecho de cuida y una extensa bibliografía consultada.

Y es que a pesar de los avances y libertades que gozamos las mujeres, la búsqueda de la autonomía personal en medio del maremágnum que conlleva ser madre continúa siendo una lucha íntima y titánica que en ocasiones nos estresa y nos confunde, aunque tengamos muy claro que el tener un hijo es una de las experiencias más hermosas y complicadas de la vida.

Os dejo algunos fragmentos de este libro que seguro, segurísimo,  os ayudará a relajaros y sobre todo, a sentiros mejor con vosotras mismas y con vuestro hijo.

Gracias Marisa por dejármelo.

El descubrimiento de las ambigüedades de la experiencia materna puede resultar doloroso, sobre todo si se parte de una imagen mitificada de la maternidad. Tener un hijo es, entre otras cosas, bastante agotador. Acostumbrarse a vivir con alguien que te necesita tantísimo no tiene por qué ser fácil, por mucho amor que haya. Y los almibarados canticos a la maternidad a los que nuestra sociedad ha sido muy dada no constituyen una buena preparación para la experiencia”

“Por pedante que pueda resultar, en el puerperio recordé muchas veces esa frase de Aristóteles que decía que solo los dioses o los monstruos pueden estar solos; las persona no.”

“Lo cierto es que, mal que le pese a los promotores de la lactancia materna, a menudo sus recomendaciones son como una losa sobre los hombros de mujeres cansadas, desorientadas y sensibles a todo lo que tenga que ver con la crianza de sus recién nacidos. La idea de que si no das el pecho eres una mala madre o, cuando menos, una madre no todo lo buena que sería deseable, es omnipresente. Las que no amamantan intentan conjurar las críticas y el sentimiento de culpa aclarando que es que no quisieran, es que no pudieron.”

“La maternidad y los cuidados son experiencias centrales en la vida de cualquier persona: o cuidamos, o nos cuidan, casi siempre, las dos cosas a la vez. Por eso es extraño que en esas vivencias se observen concentradas algunas de las tensiones que caracterizan nuestro ecosistema social: el capitalismo posmoderno”

 “El reparto igualitario del trabajo en el hogar solo consigue repartir el agotamiento. Y la búsqueda de la realización personal a través del empleo se convierte en una leyenda más de la época del feminismo heroico.”                                                    

Copia-de-Carolina-del-Olmo-300x199

“Necesitamos con urgencia una idea de maternidad “distribuible”, imaginar la posibilidad de repartir o propagar una experiencia radical de la vulnerabilidad y el cuidado, que nos haga salir del ensimismamiento individualista o familiar y entender en todo su alcance lo que significa ser seres dependientes”

 

Anuncios

4 pensamientos en “¿Dónde está mi tribu? Ser madre en una sociedad individualista. Un libro imprescindible.

  1. Yo reconozco que en esto de la maternidad me he puesto el mundo por montera y no quiero contar con la ayuda de nadie que no sea mi madre o mi marido para cuidar de mi bichilla. Además de tener la sensación de que pedir ayuda es ir mendigando favores, la gente que me rodea no me ofrece la suficiente confianza y seguridad como para dejarla al cuidado de la niña. Ya no sé si se debe a que el individualismo de esta sociedad me ha calado demasiado hondo o es que de verdad pienso que el entorno tampoco estaría muy por la labor de echar una mano en caso de necesidad.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s