Historias de verano. Parto Natural con Epidural y Sesgo de Confirmación

En el fondo todos queremos creer aquello que nos interesa. Indiscutible. Para ello adoptamos ciertas creencias erróneas o no como si fueran dogmas. Es el llamado sesgo de confirmación. Real como la vida misma.

La otra mañana estaba en el banco esperando cuando una  embarazada delgadísima, morena de pelo largo, sandalias doradas y vestido blanco llegó y se incorporó a la fila. Una mujer dejó su mesa de trabajo para saludarla y preguntarle por su embarazo y parto.

─ Estoy de 38 semanas y seis días. Mañana mi ginecólogo me provocará el parto  porque tengo el cuello dilatado.

─ Y ¿Qué has decidido? ¿Te vas a poner la epidural?

─ He pensado en un parto natural con epidural.

─ ¿Pero eso es posible? Yo creo que no, ¡eh! Infórmate bien.

─ Eso pensaba yo. Pero buscando por Internet encontré casos de mujeres que habían parido a su hijo sin la ayuda de ventosa y eso y, llevaban epidural.

─ Bueno, no sé. Sigo pensando que son dos cosas diferentes.

─ Me ha dicho el ginecólogo que como es pequeñito aunque me ponga la epidural saldrá fácil y a todos los efectos será como si fuera un parto natural.

─ Te llamaré mañana por la noche y me cuentas. Que segura te veo.

─ Hoy en día no ponerse la epidural es un atraso. Por favor. ¡Y que todavía haya mujeres que no se la quieran poner!

No sé porque me gire. Me arrepentí nada más ver que seguía con sus gafas de sol puestas dentro de la amplia sala. Hacía frío. Un señor bajito se quejó del aire acondicionado. Dio igual que le dijera que era matrona, que sabía de lo que hablaba, que una cosa excluía a la otra, que un parto vaginal no es sinónimo de parto natural, que…nada.

─ Mira. Por muy matrona que tú seas, un ginecólogo sabe más. Y si él me ha dicho que con epidural puedo tener casi el mismo tipo de parto que si fuera natural, es que es posible.  Quizás él esté más informado…no sé.

Una señora mayor se unió a la conversación hablando de su época, de sus tiempos y ahí se terminó la polémica.

En psicología se conoce como sesgo de confirmación al hecho de dar un mayor valor a las ideas que confirman nuestras propias opiniones.  Lo hacemos con frecuencia. Incluso solemos recurrir a una fuente externa de poder o credibilidad que respalde nuestras creencias.  Suele acompañarse de un pegajoso empeño por mantener un único punto de vista. Tirantez argumental.

En este proceso las emociones son la reina madre de este tipo de razonamiento. Una respuesta por parte del cerebro muy maternal y protectora. Un cerebro que  trata a toda costa de evitar  el posible malestar que sentimos por mantener creencias contradictorias o disminuir la disonancia cognitiva.

Junto a este sesgo de confirmación, camina su complementario, el llamado razonamiento motivado. Es la tendencia a juzgar de forma crítica aquella información que no concuerda con nuestras creencias. Aquella mañana lo pude ver con toda claridad.

Creo que aunque a mi lado hubiera un doctor, una ginecóloga, un catedrático o quien fuera que pusiera un sello de credibilidad y desmontara su inflexible idea, no la convencería. Pensaría que está desfasado o que desconoce los avances en ese campo. Estoy segura que su ginecólogo le dijo lo que ella deseaba oír.

En cualquier proceso de toma de decisiones, realizamos una evaluación del coste personal que puede llevar el equivocarnos (pérdida de prestigio personal, de rol social, merma económica, etc.)  y eso nos lleva a abrazar argumentos que confirmen nuestra actuación, incluso aunque sean incómodos de mantener.

Y es que este tipo de procesos inconscientes mantienen a salvo nuestra integridad personal. Dándonos la razón damos sentido a nuestras vidas, lo que hacemos, lo que pensamos y lo que queremos sentir.

Ojalá y esa madre haya tenido el tipo de parto que esperaba alcanzar.

http://www.psych-it.com.au/Psychlopedia/article.asp?id=318

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2 pensamientos en “Historias de verano. Parto Natural con Epidural y Sesgo de Confirmación

  1. Totalmente de acuerdo!!! Hay madres q todavia no distinguen parto natural de vaginal. Yo tuve dos partos vaginales y uno natural, es decir, sin epidural. No tengo nimgún problema en defender la epidural porque la ausencia de dolor hace q vivas el parto de una forma más tranquila y, para mí, bonita pero eso no me hace negar q la epidural tiene pequeños riesgos.

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