Lactar en Público. ¡Cúbrase! Esas cosas se hacen en privado

Lactar en público

Lactar en público. Polémica servida. ¿Cuántas veces se han escuchado expresiones de este tipo? Y otras del calibre: Busque un servicio para ello… Ofende a los clientes… Váyase a una zona tranquila y privada… Entre en los espacios adecuados… Este es un lugar público… Un poco de respeto… Es una grosería… Debería hacerlo antes de salir de casa

Cuántas de esas frases afiladas, insensatas, son lanzadas de forma constante a la madre. Estamos en el siglo XXI, en el mundo supercivilizado, mega informatizado, occidental y en ocasiones patético.

En culturas menos desarrolladas, el seno femenino es símbolo de maternidad, esa es su principal función. Si lo precisa, se muestra en el acto de amamantar.

Claro, que aquí es diferente. El pecho es un símbolo erótico, deseable, vendible. La cosa cambia cuando se muestra como contenedor de alimento para un tierno bebé. Resulta curioso o sospechoso que algunas gentes se escandalicen de un trocito de piel y no de los escotes de vértigo a pocos milímetros de la areola de algunas famosas. Es cuestión de centímetros. El tamaño sí importa, la cantidad de piel mostrada es lo relevante. Seguro. Para ello se venden esos pañuelos cubre senos o los gorritos enormes para  bebés que tapen el objeto del escándalo. Increíble.

En EEUU 45 de los 50 estados cuentan con leyes que defienden el derecho de la madre a amantar en público. A nivel internacional, todos los países que firmaron la  Declaración de Innocenti, España también, deberían contar con leyes que protejan a las madres que decidan amamantar, en público o en privado. Pero aquí hay un tremendo vacío legal. Aunque quizás lo menos relevante sea la legalidad.

Ninguna mujer amamanta en público para provocar o levantar pasiones. Lo hace como demanda a la necesidad del hijo. La necesidad vital y básica de alimentarse de todo ser vivo. Ninguna madre desea sentir miradas de condena, sonrisas veladas  o escuchar palabras de reproche como si fueran indeseables. De hecho muchas de ellas reclaman lugares acogedores, tranquilos, limpios, relajantes para ello y no encerrarlas en un aseo como si fueran….

En el inconsciente colectivo está grabada todavía la imagen de las clases sociales más pobres lactando en público. Las asociaciones son inevitables. Esa imagen forma parte de un pasado, en blanco y negro, desfasado y retrogrado que se desea olvidar. Aún quedan muchos años para considerar ciertas conductas, socialmente criticables, como actos inteligentes, naturales y aceptables.

¿Qué se puede hacer mientras? Felicitar a aquellas madres valientes que anteponen la necesidad de su hijo a los convencionalismos sociales. Y si a pesar de las telas cobertoras, las posturas cara a la pared, la incomodidad del momento y otros inconvenientes, siguieran molestándola, la Liga de la leche recomienda:

  • Ignorar los comentarios
  • Utilizar el humor para desviar la atención
  • Reconocer la incomodidad de los otros y hacerles saber que pronto se acabará
  • Evitar confrontaciones innecesarias y preocuparse sólo por el bebé.

“El humorismo no es más que una lógica sutil”  Tristan Bernard

http://www.laligadelaleche.es/lactancia_materna/index.htm

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