Felices Fiestas. Gracias a todos los seguidores de ML

Feliz-Navidad-a-todas-las-madres-y-gente-de-buena-voluntad

Porque Navidad rima con Maternidad, hoy mi recuerdo va para vosotros seguidores de ML. Con una especial ternura quiero agradeceros el tiempo que habéis estado ahí, vuestros comentarios, vuestras palabras, sugerencias, guiños, amabilidad.

De pronto caigo en la cuenta que Navidad suena a complicidad, credibilidad, cordialidad, disponibilidad y siento que soy afortunada de haberos tenido a mi lado, leyendo y comentando mis historias, experiencias y toda esa inmensidad, heroicidad y generosidad que significa ser matrona, mujer, residente, psicóloga, madre y padre, porque ellos también están. Nuestros introvertidos hombres, con su particular genialidad, humanidad, identidad.

Resumiendo Gracias a vosotros gente de buena voluntad. Y si en algún momento aparecen nubes, recordar que Maternidad rima con Navidad, humanidad, identidad, tranquilidad, espiritualidad y en especial con Felicidad. Felices Fiestas, Feliz descanso.

Sigo con todos vosotros aquí: http://www.pepajcalero.com/

Bendición irlandesa

Que los caminos se abran a tu encuentro,
que el sol brille sobre tu rostro,
que la lluvia caiga suave sobre tus campos,
que el viento sople siempre a tu espalda.

Que guardes en tu corazón con gratitud
el recuerdo precioso
de las cosas buenas de la vida.

Que todo don de Dios crezca en ti
y te ayude a llevar la alegría
a los corazones de cuantos amas.

Que tus ojos reflejen un brillo de amistad,
gracioso y generoso como el sol,
que sale entre las nubes
y calienta el mar tranquilo.

Que la fuerza de Dios te mantenga firme,
que los ojos de Dios te miren,
que los oídos de Dios te oigan,
que la Palabra de Dios te hable,
que la mano de Dios te proteja,
y que, hasta que volvamos a encontrarnos,
otro te tenga, y nos tenga a todos,
en la palma de su mano

Traslado del blog a otra página

ChangeLifeChannel
“Dentro de veinte años te arrepentirás más de las cosas que no hiciste que de las que llegaste a hacer. Por lo tanto, ya puedes levar el ancla. Abandona este puerto. Hincha las velas con el viento del cambio. Explora. Sueña. Descubre.”
Mark Twain

A partir de esta semana, MaterLiter pasa a mi página personal: PepaJcalero.com http://www.pepajcalero.com/
Seguiré tejiendo historias y frases sobre los mismos temas: Literatura, psicología perinatal y maternidad.
Mañana publicaré la primera entrada llamada:
Prematuros, la fuerza de la fragilidad. Método NIDCAP o cuidados centrados en el desarrollo.
Para todos los suscriptores, comentaros que no estoy segura que os lleguen como antes las publicaciones. Si veis que no recibis la entrada y os interesa recibirlas, por favor hacedlo en la casilla de: SUSCRÍBETE AL BLOG POR CORREO ELECTRÓNICO. Gracias. Seguimos juntos.

Sheila Kitzinger, escritora y antropóloga del nacimiento

Sheilatoday_2374157c” Nuestra manera de dar a luz es una cuestión política. Tiene que ver con el derecho que tiene toda mujer de dar a luz libremente y en un entorno amoroso. Mucho de lo que experimentamos como autocrático, impersonal y degradante en el cuidado de la salud de las mujeres en general y en el control social de nuestros cuerpos, está cristalizado en el sistema de tratamiento de la maternidad.”

Conocí esta autora a través del libro “Embarazo y Parto” una edición de 1982  que compré en Valencia mientras estudiaba matrona. Me llamó la atención porque era la primera vez que escuchaba hablar de los aspectos emocionales del ser madre. Las palabras que yo encontraba escritas en cursiva de mujeres, me desconcertaron  por su contundente  sinceridad.  La novedad hecha latido.  Decenas de testimonios alegres,  tristes, desgarradores,  entusiastas,  apagados,  lacerantes, ilusionados llenaban de colorido aquellas 350 páginas en blanco y negro. Desde la gestación hasta las primeras semanas posparto. ¡Me encantó!

Esta octogenaria mujer de aspecto inquieto y vivaracha es una de las personas que más libros ha escrito sobre el hecho materno.  Una escritora que tranquiliza, informa y sosiega a todos aquellos que la leen. Autora de 24 libros, cientos de artículos científicos, conferenciante, profesora y sobre todo madre,  de cinco hijas, es todo un referente y una autoridad en nuestro campo.

Fue una de las primeras voces en hablar de los planes de parto, allá por los años sesenta. Creadora de su propio modelo psicosexual del nacimiento es una firme defensora de la mujer y de los partos en casa para los embarazos de bajo riesgo. Su lucha contra las inducciones de parto  indiscriminadas e injustificadas aún sigue viva y palpitante.

Leyendo los testimonios en foros, prensa y blogs, yo diría que su mayor logro  es hacer que las mujeres, madres, se sientan bien consigo mismas. Nada más y nada menos.

Doctora en antropología del embarazo, es una de las más influyentes defensoras de la libertad de elección de la mujer en su proceso de ser madre.  Sus investigaciones acerca del parto y de los cuidados maternales en diferentes culturas, Norteamericana, Europea, Sudafricana, Neozelandesa, Caribeña, Sudafricana y Japonesa  son todo un clásico  en la antropología social.

Nacida en Inglaterra en 1929, Sheila ha dedicado su vida a la investigación intercultural  de las condiciones y los cuidados que se producen en los embarazos y partos. Una profesora universitaria que inspira, forma y tranquiliza a todos aquellos que con avidez y ternura devoran sus obras.

Sus libros cubren un amplio abanico de temas  como son,  experiencias de las mujeres en  los cuidados prenatales,  planes de parto,  inducción del parto,  emociones,  epidurales, cesáreas,  cuidados hospitalarios, alimentación, lactancia, experiencias de los niños presentes en los partos, el estrés postraumático tras el nacimiento y un largo etc.

Conforme voy escribiendo esta entrada, descubro fascinada el gran trabajo hecho por esta veterana antropóloga. Magnifico. Su mirada tiene un aire bondadoso y travieso, la mirada propia de quien ha defendido a lo largo de los años a los más débiles y vulnerables.Tras esa sonrisa cálida y curtida me cuesta trabajo imaginarla combativa, como la  china del  zapato profesional de muchos hombres, doctores, ginecólogos que nunca aceptaron sus investigaciones,rechanzando que la mujer tenga a su alcance toda la información posible para elegir cómo y dónde quiere tener su parto.

Por suerte para todos nosotros, aquí está, luchando por conseguir que se respete la madre naturaleza, dando voz a todos los que queremos una maternidad más consciente y personal.

Ya sea un parto difícil o sencillo, doloroso o indoloro, largo o breve, no tiene porqué ser un simple evento médico. Jamás debería ser llevado a cabo como si se tratara de la extracción de una muela. Porque el significado del nacimiento de un niño tiene un significado mucho más profundo (…). La toma de conciencia de que un ser humano abre sus ojos por primera vez en el mundo viene cargada de sentido para la madre y el padre. Y también puede tenerlo para cualquiera que comparta esta, la mayor aventura de todas”.

http://www.sheilakitzinger.com/

El parto y la desconcertante fase de transición

Fases del parto

En el parto siempre hay un punto de inflexión que desmorona tus creencias, tu ilusión, tus expectativas. La fase de transición, un camino entre la dilatación y el periodo expulsivo. Una frontera visible e invisible capaz de deslucir tu confianza como si de un terremoto imprevisto se tratara.

Hablo de la fase de transición en un parto normal. Una etapa de va desde los 7, 8 cm hasta los 10cm o dilatación completa. En estos momentos las contracciones aumentan de intensidad y duración. Surgen con una frecuencia alarmante cada dos o tres minutos y una eternidad de casi noventa segundos. A todo ello hay que añadir un dolor que desconcierta y desespera a la vez.

Es la fase donde si has decidido tener un parto natural, puedes dudar e incluso pedir a gritos la anestesia epidural.

Sin embargo para las matronas, para mí, observar a una mujer en ese momento conlleva cierta satisfacción. Significa que pronto tendrá a su hijo en brazos. Cierto. Debes saber que esas contracciones tan perturbadoras, anuncian la fase final, igual que una golondrina anuncia la primavera. Anuncia la llegada del expulsivo o ganas de empujar y empujar. Ya lo verás. Sin embargo, a veces no puedo trasmitir esa calma y certeza ante la inminencia del nacimiento porque ella no me cree. Incluso su pareja se alarma al verla tan trastornada. Recuerdo una madrugada y a un hombre con las manos en el cabeza, alterado, suplicándome: ¡Por favor, haga algo por ella! Veinte minutos más tarde, él lloraba de alegría al ver el rostro de su hija.

¿Por qué esta desesperación tan palpable? La magnitud de las contracciones en los últimos centímetros y el comienzo del descenso de la cabeza por la vagina, es de una intensidad arrolladora, desconcertante. Un momento en el que ella siente un desamparo metálico, una singular sensación de partirse en dos, que parece que nada ni nadie puede aliviar.

A menudo se observan breves periodos de somnolencia que desconciertan al acompañante y en ocasiones llevan a despertarla, alarmados.

Junto a esas contracciones pueden aparecer calambres, aumento de la sudoración, eructos, vómitos, salida de moco sanguinolento, temblores, ligeras pérdidas de sangre, hipo, náuseas y unas características perlas de sudor sobre el labio superior. La fuerza de la naturaleza cruda y brava para alumbrar la vida.

¿Qué puedes hacer en ese momento? Dejarte llevar. A pesar de su dureza, es una fase rápida, muy rápida. Adopta la postura que pida tu cuerpo: de pie, en cuclillas, cuadrupedia (a cuatro patas), sentada…lo que desees.

Y aunque en esos instantes el parto parezca un asunto demoledor e interminable, ten la certeza de que en unos minutos notarás unas enormes ganas de empujar. Seguro. Antes de lo que imaginas, tendrás a tu hijo sobre tu pecho, piel con piel. Confía en ti, confía en tu cuerpo, sois sabios.

http://www.healthy-pregnancy.com/uhc/spanish/labor_delivery/316.shtml

Te dejo este texto de un cuento llamado “La noche boca arriba” de J. Cortazar que puede ilustrar esa pequeña y vivificante desesperación que se siente en esa fase, preludio final del parto.

“Salió de un brinco a la noche del hospital, al alto cielo raso dulce, a la sombra blanda que lo rodeaba. Pensó que debía haber gritado, pero sus vecinos dormían callados… Jadeó, buscando el alivio de los pulmones, el olvido de esas imágenes que seguían pegadas a sus párpados… Le costaba mantener los ojos abiertos… Hizo un último esfuerzo, con la mano sana esbozó un gesto hacia la botella de agua; no llegó a tomarla, sus dedos se cerraron en un vacío otra vez negro, y el pasadizo seguía interminable, roca tras roca, con súbitas fulguraciones rojizas, y él boca arriba gimió apagadamente porque el techo iba a acabarse, subía,… y de la altura una luna menguante le cayó en la cara donde los ojos no querían verla, desesperadamente se cerraban y abrían buscando pasar al otro lado, descubrir de nuevo el cielo raso protector de la sala.”
J. Cortazar<

Depresión y desánimo en el embarazo. Buenos días tristeza.

pregnant-worried

He deseado este embarazo con todas mis fuerzas, debería sentirme alegre y feliz. Sin embargo me encuentro triste, decaída, aterrada sin dejar de pensar en lo que se me viene encima. A veces despierto por la noche, asustada, sin poder volver a dormirme. He perdido el apetito. Me encierro en casa sin ganas de salir. Hay días que estoy sin energía, con un cansancio raro, agotador. A punto de gritar socorro. Lo peor de todo es que soy incapaz de contarlo. No puedo decírselo a mi marido, que flota en una nube; ni a mi madre, que no cesa de cuidarme, ni a la matrona; que insiste en que asista a sus clases, ni a mis amigas que solo hablan de lo feliz que debo estar, a nadie. Me verían como un bicho raro. Qué vergüenza. De verdad, no lo entiendo. ¿Qué me pasa?

Guardé este testimonio que encontré en internet haciendo una búsqueda para preparar unas clases. Llamó mi atención porque era la primera vez que escuchaba a una embarazada hablar de sus emociones y sentimientos con tanta sinceridad. Hoy vuelvo a él para hablarte de ello. Hablarte de esa especie de tristeza pasajera, abatimiento o depresión subclínica que puedes experimentar en el embarazo.

Y es que el temor y la incertidumbre ante la llegada del bebé, inunda los días con un color entre gris y rosa que nos hace vulnerables. Hace años se pensaba que las hormonas de la gestación protegían a la madre de las alteraciones de ánimo, como cuadros depresivos y ansiedad. Hoy en día, se cree que estas hormonas alteran la química cerebral propiciando esas emociones tan incómodas y desconcertantes que puedes sentir.

La investigación sugiere que muchos de los trastornos depresivos prenatales son el resultado de la amplificación de los síntomas físicos propios del embarazo. Es importante diferenciar cuadros pasajeros de tristeza o melancolía de otros cuadros que revisten mayor gravedad. Un 33 por ciento de las mujeres experimentan depresión clínica o un trastorno de ansiedad en algún momento de la gestación.

Un proverbio chino dice: “No puedes evitar que los pájaros de la tristeza vuelen sobre tu cabeza, pero si puedes evitar que aniden en tu cabellera”

Se sabe que el estado emocional de la mujer varía en función del periodo de gestación. Aparecen más altibajos emocionales al principio y al final de la misma. La mayoría de veces remite espontáneamente en el 3º trimestre, cuando aceptas tu situación y tus respuestas son más adaptativas.

Todos lo sabemos, el mito de que la mujer embarazada debe ser muy feliz es casi viral. Cierto. Y revelar sentimientos de tristeza puede llegar a ser muy duro. Sin embargo necesitamos hablar, necesitas expresarte y contar lo que piensas. Recuerda que tú y solo tú eres la que eliges qué pensamientos entran en tu cabeza, en tu conciencia.

¿Qué puedes hacer?

• Ser honesta contigo misma y aceptar esos sentimientos, esas incomodas emociones como quien acepta las tormentas, el mal tiempo que viene y va.
• Contar con un sistema de apoyo social fuerte. La mayoría de madres han pasado y sienten lo mismo que tú, sólo que lo han silenciado. Busca amigas, compañeras de trabajo, tu pareja, tu familia y cuenta con ellos. Utiliza el método llamado terapia de conversación.
• Fototerapia. Salir a la calle. La terapia de luz es una de las alternativas que eficazmente se emplean para cuadros melancólicos o pseudo depresivos, según un ensayo publicado en la American Journal of Psychiatry.
• Actuar de forma proactiva. Traza un plan para contar con personas a las que puedas llamar cuando te sientas en esos días bajos.
• Tomate las cosas con calma, relativiza las preocupaciones y vive el presente.
• Rodéate de gente positiva, gente que te haga reír y te muestre el lado bello de la vida.
• Pasea, camina, baila, canta. Haz actividades divertidas, busca grupo de iguales.
• Si te sientes desbordada, acude a psicoterapia. Hay tres tipos principales que han demostrado ser útiles; terapia cognitivo-conductual, psicodinámica y terapia interpersonal.

Lo esencial es pedir ayudar y dejarte cuidar. Evitar que un cuadro de adaptación psico emocional a tu nuevo rol se convierta en un cuadro depresivo. Sabemos que hay correlación entre la depresión antenatal y la incidencia de partos prematuros, cesáreas, preclamsia y depresión posparto.
Lo más seguro es que tus vaivenes emocionales no revistan gravedad. Si tienes alguna duda, aquí te dejo una relación de señales que si las experimentas de forma continuada durante dos o más semanas, es aconsejable que pidas ayuda a un profesional.
• Tristeza y llanto continuo
• Temores, culpa y ansiedad
• Insomnio
• Irritabilidad
• Ataques de pánico
• Falta de apetito
• Deseo de dormir y no salir de la casa
Relájate y disfruta este tiempo único. Deja que los pájaros de la tristeza solo sobrevuelen tu cabeza y se marchen. De esta forma evitarás despertarte con esa coletilla que popularizó la novela de Francoise Sagan, Buenos días tristeza.

http://embarazoyparto.about.com/od/PreguntasFrecuentesCuidadosEmb/fl/Tu-estado-de-aacutenimo-y-cambios-de-humor-en-el-embarazo.htm

http://womensmentalhealth.org/specialty-clinics/psychiatric-disorders-during-pregnancy/
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1867919/

El vínculo afectivo con el bebé o Amor a primera vista

 

Vínculo Madre e Hijo

 

Cuando entré en la habitación, Laura con los brazos cruzados, miraba a su hijo, durmiendo en la cuna. No siento lo que se supone debo sentir, dijo con los ojos húmedos. Lo veo así, tan vulnerable, tan chiquitito, tan frágil y sólo pienso en cómo puedo protegerle, nada más. ¿Por qué no siento ese cariño que otras madres dicen sentir? Es lo que llaman vinculo con el bebé o amor a primera vista.

Laura había tenido a su hijo tras un parto complicado que acabó en cesárea. Es frecuente que tras situaciones difíciles esa conexión entre el bebé y su madre se demore unos días e incluso semanas. A veces, el cansancio y la inseguridad cubren las emociones como una pesada tapa de cristal. Porque ese vínculo aterciopelado con el hijo no es un sentimiento instantáneo ni mucho menos automático.

Sin embargo a veces puedes sentirte extraña por no experimentar ese apego, esa ola afectiva que la publicidad colorea como un eterno y continuo merengue. Cierto, y es que creo que hablamos demasiado sobre ello. Todos.

“Tanto se habla sobre el apego con el recién nacido, que muchas madres se sienten culpables si no sienten inmediatamente este increíble vínculo con sus bebés.  El apego es, en realidad, una experiencia muy individual, y tanto se puede esperar que esta conexión se desarrolle con el tiempo como que ocurra instantáneamente”.  Edward Christophersen (psicólogo pediátrico)

Pienso en las madres con bebés que han estado ingresados durante semanas o meses en el hospital. Ellas no pueden crear ese vínculo inicial de piel con piel en las primeras horas de vida de sus hijos. Sin embargo, como un milagro aplazado, brota como un manantial al tener al hijo en sus brazos. Porque ese apego especial ya empezó a fraguarse durante el embarazo. Es sencillamente un afecto demorado.

Sé lo que sientes. Lo miras y notas que el instinto de protección es lo real, que el amor inmediato, esa chispa cálida de cariño que esperas parece seguir dormida. Es una experiencia  frecuente y universal. Intenta relajarte. Acepta ese sentimiento extraño como parte de la maternidad. A medida que lo vas conociendo, despertarán esos sentimientos hacia tu bebé. Verás como la ternura abraza tu alma cada vez con más fuerza.

La unión con una persona, ya sea un hijo, un amiga o  un esposo, es una experiencia individual que lleva su propio ritmo. Y aunque el bebé es un ser que provoca ternura, recuerda que es una personita nueva recién llegada a tu vida. Un ser que irás conociendo poco a poco hasta sentirlo tan cercano como la persona más querida de tu familia.

¿Qué puedes hacer mientras tanto? Te preguntas. Sencillamente hacer lo que haces día a día. Abrazarlo, mecerlo suavemente, cantarle, hablarle dulcemente, mirarlo a los ojos, acariciarlo y un sinfín de gestos más que sólo tú conoces. Responde a sus demandas con rapidez y sobre todo busca momentos íntimos. Póntelo   desnudo, piel con piel. Cierra los ojos  y respira tranquila.

Laura me miró y se puso a llorar. Ella quería sentir eso que llaman apego o amor y no podía.

Me senté junto a ella y le hablé de ritmos, normalidad, tiempo, personas. Le animé a que llevara a su hijo con ella en la casa, lo porteara. Sugerí que no se enredara en las palabras, en las ideas de otros, en lo que haya podio leer o escuchar.

Laura, un día, cuando menos  lo esperes, lo mirarás, él te mirará,  te sonreirá. En ese instante sabrás lo que es el apego. Sabrás que siempre ha estado ahí entre los dos y, te reconocerás enamorada para el resto de tu vida. Todo llegará.

 

Todas las demás mujeres tienen su pequeño yo autónomo, su vida, su sed de felicidad personal, su sueño que protegen […]. Mi madre no tenía yo, sino un hijo.” Albert Cohen